Duelo por Boca: Macri agrandó récord de triunfos sobre los K

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«La Coordinadora le ganó a La Cámpora». La humorada cruzó, la noche del domingo, el festejo de Daniel «Tano» Angelici por su triunfo en Boca Juniors. Simula, a mitad de camino entre la metáfora y la chicana, una disputa entre las dos tribus juveniles más taquilleras de las últimas tres décadas de la política criolla.

Retazos de la Coordinadora, núcleo de jóvenes radicales que alumbró -y se apagó- en los 80, intervinieron en la batalla boquense. Enrique «Coti» Nosiglia es la figura más visible pero hubo una intervención más trascendente sigilosa: la de César Martucci, operador premium de Angelici.

Exviceministro del Interior de Federico Storani, Martucci coordinó el operativo electoral que derivó, el domingo, en una victoria estruendosa del candidato macrista con unos 2.500 votos de diferencia, cerca de 10%, sobre Jorge Amor Ameal, patrocinado por la Casa Rosada.

Hubo otros aportes de ADN radical: aunque laderos de Nosiglia, como «Cholo» Palmieri mudaron hacia Ameal, el jefe coordinador jugó con Angelici, de historia en la UCR. Caciques como Gustavo Posse de San Isidro y Héctor «Cachi» Gutiérrez de Pergamino, ambos panradicales, también aportaron a la causa.

Enfrente, el neocamporista público, fue Santiago Carreras, de la JP bonaerense, lugarteniente de José Ottavis, y senador bonaerense electo. Pero el kirchnerismo, más allá de la irónica dicotomía imposible Coordinadora-Cámpora apostó fuerte en todos los frentes.

Un mito sostiene que Carlos Zannini reunió en su despacho de la Casa Rosada a Ameal, José Beraldi y Roberto Digón para que unifiquen personería detrás del primero, y que resolvió los tironeos por el armado de la lista con una orden: «Un tercio para cada uno y listo».

En persona, el domingo el secretario de Legal y Técnica chequeó que cada intendente del PJ haya cumplido con el prometido envío de votantes. El operativo abarcó a buena parte de los jefes del conurbano: de Berazategui a Tigre, pasando por Avellaneda y Lomas de Zamora, entre otros.

A los jefes comunales les dieron un detalle de los socios habilitados para votar que había en su distrito. De todos modos, cada uno invocó sus razones. Por caso, la esposa de Sergio Massa, Malena Galmarini, colaboró porque en la boleta de Ameal era candidato su padre, Fernando «Pato» Galmarini.

Juan José Mussi, que delegó el distrito en su hijo Patricio, alguna vez tuvo a Ameal como rival en el peronismo de Berazategui y ahora, como funcionario nacional, montó un sistema para ofrecer a los boquenses de su zona facilidades para viajar a votar.

Esa fue, además de los gestos públicos de ministros y funcionarios -Daniel Scioli lo llevó a «La Ñata»-, la señal más explícita de la colaboración del Gobierno con Ameal a pesar que el presidente que perdió el mismo día que su equipo resultó campeón negó -como mínimo- tres veces, como Pedro, que el kirchnerismo estuviera detrás de su candidatura boquense.

Tanto el kirchnerismo como Angelici montaron el mismo sistema, propio de las internas partidarias: repasar los padrones -«peinar» en la jerga-, detectar los votantes en cada territorio, contactarlos y desplegar sus mecanismos de seducción.

Los ganadores dicen que su éxito, más allá del aporte de Macri, fue atar mejor que Ameal el respaldo de las peñas boquenses, especie de unidades básicas silvestres, desperdigadas por todo el país. Un dato inédito: del interior llegaron casi 5 mil socios. En la anterior, fueron 900.

Desde la Buenos Aires rural llegó, también, la excepción a la norma: Jorge «Pitingo» Paredi, intendente de Mar Chiquita, peronista y declarado K, fue vocal en la lista de Angelici. Motivo: Paredi integra «Súper Boca», reducto de Orlando Salvestrini, que pactó con Angelici y designó al intendente como candidato de su agrupación.

Estadística

La elección de Boca aportó, para la estadística de la política coyuntural, otro registro: Mauricio Macri amplió el récord de victorias sobre el kirchnerismo. Anteanoche, el «score» correspondiente a 2011 quedó 5 a 0 a favor del jefe de Gobierno porteño. Goleada.

La secuencia arrancó con la primera vuelta porteña el 10 de junio en la que Macri derrotó por casi 20 puntos a Daniel Filmus. En el balotaje, sobre fin de ese mes, el líder del PRO rozó el 65% mientras que el candidato oficialista quedó unas décimas arriba del 35%.

Luego fue el turno de Santa Fe. El macrismo apostó a Miguel Del Sel que sorprendió al quedarse con el segundo lugar, muy por encima de la oferta K, Agustín Rossi. El otro round fue en Vicente López, donde irrumpió otro Macri, Jorge, el primo bonaerense, contra el multirreelecto Enrique «Japonés» García.

En ese distrito de zona norte, el kirchnerismo se movió por el mismo impulso que en Boca: con el manifiesto propósito de impedir que el macrismo expanda su presencia territorial, en el caso de Vicente López, y para evitar que el jefe del PRO añada Boca a sus pergaminos.

Sólo eslabonó dos derrotas a las que pueden, además, agregarse la de Malvinas Argentinas donde Jesús Cariglino, con respaldo de Macri, resistió la embestida del alicista Luis Vivona. En turnos anteriores, se destaca la doble victoria sobre Filmus en 2007 y el triunfo del 28-J contra Néstor Kirchner con el PRO aliado a Francisco de Narváez y Felipe Solá.

A pesar que desistió de integrar la lista de Angelici (se afirma que Jaime Durán Barba le recomendó que no vuelva a Boca), Macri se mostró junto a su candidato en la campaña y ayer -ver página 22-, para facturar el éxito electoral, apareció casi como el presidente vitalicio de Boca junto al ganador.

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