30 de octubre 2009 - 09:59

Duhalde se anotó rápido en las internas por el PJ

Eduardo Duhalde ayer en el Coloquio de IDEA junto a Rodolfo Terragno, a quien parece asociar a su proyecto presidencial. ¿Lo llevaría como jefe de Gabinete si fuera de nuevo primer magistrado?
Eduardo Duhalde ayer en el Coloquio de IDEA junto a Rodolfo Terragno, a quien parece asociar a su proyecto presidencial. ¿Lo llevaría como jefe de Gabinete si fuera de nuevo primer magistrado?
Mar del Plata (Sergio Dattilo enviado especial) - «Estamos viviendo un liderazgo extorsivo, un liderazgo extorsivo que se termina. Los liderazgos fuertes se niegan a los acuerdos, porque creen que no necesitan de nadie».
Eduardo Duhalde evitó por un momento la consigna de no hablar de temas coyunturales que le había planteado la dirigencia de IDEA al invitarlo al coloquio de este año, y atacó -sin nombrarlo- al ex presidente Néstor Kirchner. Después, frente a los periodistas, confirmó que participará de las internas del PJ. Eso, en términos del proyecto de reforma del Código Electoral, implica que será candidato a presidente de la Nación. No aclaró si se refería sólo a las internas por cargos partidarios.
El ex presidente -que también pidió reemplazar el sistema presidencialista por un parlamentario- fue ovacionado por los empresarios que -a pesar de lo temprano de la hora en que habló- colmaron el salón del Sheraton Mar del Plata; después, en su mayoría «off the record», elogiaron buena parte de los dichos de Duhalde.
La aprobación fue evidente en la mesa que -lejos de la central- ocupó la plana mayor de la UIA. Héctor Méndez, José Ignacio de Mendiguren, Luis Betnaza y David Uriburu (Techint), Adrián Kaufmann Brea (Arcor) y Luis González Estévez aplaudieron cuando Duhalde habló del momento en que «le firmé el certificado de defunción a la convertibilidad, porque estaba muerta desde el 98». Otros, como Cristiano Rattazzi (Fiat), calificaron de «sensato» el discurso. Sin embargo, lo más significativo fue el fuerte abrazo que se dieron Duhalde y José Aranda, directivo del Grupo Clarín. Muchos vieron en esas efusiones algo más que un mero intercambio de cortesías.
Duhalde compartió el estrado con el ex ministro radical Rodolfo Terragno, quien anunció que la noche anterior había convenido con Daniel Scioli -en su carácter de presidente del PJ- una reunión para presentarle los puntos salientes del acuerdo con el que aspira coordinar con todas las fuerzas políticas de cara al próximo Gobierno. Agregó que la semana próxima hará lo mismo con Cristina de Kirchner. «No sé si tiene algo en su disco rígido que le impida el acuerdo; en el mío al menos no lo hay», ironizó.
Duhalde también abogó por el acuerdo en el que están trabajando con Terragno, y dijo: «Si la palabra pacto o acuerdo no gustan, pues no la usemos: hablemos de políticas de Estado, que es de lo que se trata». Uno de los puntos centrales, según el bonaerense, es «qué hacemos con el pasado en el que nos seguimos revolviendo. Estamos indigestados de pasado; hace falta hacer borrón y cuenta nueva para resolver los problemas, como hizo España, como hizo Uruguay». No explicó las razones de haber elegido a Terragno como compañero de ruta en esta etapa de su plan presidencial.
Duhalde, que en varios pasajes de su exposición hizo referencia al pacto de la Moncloa (aludió con simpatía a la presencia del embajador de España Rafael Estrella), sostuvo que, igual que hicieron los españoles tras el franquismo, que se preguntan «¿queremos seguir siendo el norte de África o queremos ser Europa?», la cuestión por resolver en 2011 será «si nos quedamos atrapados en la escatología de fines del siglo XX o entramos todos los argentinos en el siglo XXI. Será la primera vez que deberemos tomar esa decisión», dijo en una ajustada comprensión de la naturaleza no repetitivo de los hechos históricos.
También atacó, sin mencionarlo, a uno de los mejores amigos de los Kirchner en la región, el bolivariano Hugo Chávez. «Hay quien habla de que soplan vientos de guerra en Latinoamérica. ¿Qué vientos de guerra? Hay que desmontar ese lenguaje».
Duhalde abogó por el bipartidismo («el 90% de las intendencias está en manos radicales o peronistas»), pero dijo estar en contra de que se decrete la «muerte súbita» de los partidos chicos. «La ley electoral, así, es una trampa».
A tu turno, Terragno señaló: «Estamos peor de lo que creemos, pero la solución es más fácil de lo que imaginamos». Afirmó que la Argentina deberá crecer sostenidamente al 5% anual para «empatar» el PBI per cápita de España en 2037. «La pobreza no es una cifra, una discusión entre el INDEC y la Iglesia. Afecta la productividad y la seguridad. Hoy ya tenemos más asesinatos dolosos per cápita que Kenya».
Como se preveía, el panel Duhalde-Terragno fue el más «picante» de este coloquio que -a diferencia de otros anteriores- volvió a convocar a muchos «número uno» de empresas. Así, se los vio a Eduardo Caride (Telefónica), Rattazzi, Decio Oddone (Petrobras), Santiago Soldati (Comercial del Plata, que regresó tras diez años de ausencia) y Gustavo Grobocopatel (los Grobo), por citar apenas un puñado.

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