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Dujovne y Lagarde anuncian hoy nuevo acuerdo con el FMI
Macri terminó su gira por NY satisfecho por la repercusión positiva de operadores ante el reemplazo de Luis Caputo por Guido Sandleris.
reconocimiento. Según Macri, desde Nueva York, Luis Caputo no tenía vocación para conducir el Banco Central
La historia indica que cuando Mauricio Macri bailaba el lunes a la noche en el escenario de la gala del Atlantic Council donde fue premiado por a Adrienne Arsht, titular de la entidad, muchos de los integrantes de su equipo ya sabían que ayer por la mañana la Argentina se enteraría de la renuncia del presidente del Banco Central, con el consecuente triunfo de Dujovne, quien desde ese momento quedó con las manos libres para manejar la política monetaria en consonancia con el acuerdo con el FMI.
El Gobierno testeó ayer desde temprano la reacción del mercado y festejó cuando comenzó a escuchar las primeras voces reconociendo las dotes técnicas de Sandleris y sobre todo las de la "repatriada", como la llamo Macri, Verónica Rappoport, que queda como vicepresidenta segunda de la entidad.
Fueron muchos los indicios en los últimos días que hablaban de la mala relación entre los integrantes del equipo económico, específicamente entre Dujovne y el ahora expresidente del Banco Central. Hay en medio de toda esta historia una cuestión personal y otra eminentemente técnica. El acuerdo que se negocia con el Fondo Monetario Internacional es claramente el acuerdo de Dujovne. El ministro de Hacienda es quien siguió adelante toda la negociación y, para bien o para mal, es el responsable del resultado que se verá desde hoy. Los antecedentes y los elementos de este ruido entre el Central y Economía son muchos. Nadie olvida que cuando Dujovne aterrizó en Washington para comenzar la renegociación del acuerdo con el FMI se enteró de que el presidente del Banco Central no lo acompañaría recién cuando se equipo llamó al hotel en el que Caputo debería alojarse y se encontraron con que no estaba allí. Fue quien ahora el Gobierno nombró como nuevo presidente del Banco Central, Sandleris, el encargado de llamar a Caputo a Buenos Aires para certificar que el exfuncionario no sería de la partida en la negociación. Así, la visita de Macri a Nueva York tomó un sentido estratégico totalmente distinto al que tenía hasta ahora.
Otro tema apareció también ayer; fue la diferencia que se instaló en los últimos días en cuanto al alcance de los fondos que se le liberarían al país. Mientras el Ministerio de Hacienda habló siempre de un acuerdo con el FMI para adelantar los fondos restantes de la primera negociación y al mismo tiempo una ampliación extra conservadora y que no podría superar los 5.000 millones de dólares, desde otras fuentes en la Argentina se hablaba de una cifra mucho mayor inclusive que podría llegar a los 20.000 millones de dólares. Fue esa diferencia la que empezó a traer más nerviosismo en los mercados. Los operadores comenzaron en los últimos días a exigir mayores precisiones sobre el momento en que se anunciará el acuerdo y cuáles eran las condiciones técnicas tanto en materia de régimen cambiario, fondos adicionales, como sobre todo el margen de maniobra que tendría el Banco Central para operar frente al dólar. Es decir, los límites que el FMI exigiría adentro del acuerdo, siempre respetando una máxima: el dinero nunca deberá utilizarse para financiar corridas cambiarias.


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