25 de febrero 2015 - 00:00

Dúos y artificios, fotos de un planeta K asambleario

Florencio Randazzo, Gabriel Mariotto y Sergio Massa.
Florencio Randazzo, Gabriel Mariotto y Sergio Massa.
 Todavía conmovido por el golpe que significó la muerte del fiscal Alberto Nisman, el peronismo K se entregó a un debate inorgánico y desesperado sobre el formato y los protagonistas con que encarará las elecciones de 2015. Es un rasgo doblemente revelador: el esfuerzo de los dirigentes del dispositivo K por escapar de la encerrona Nisman y tratar de volver, a los tumbos y sin lógica unívoca, a la discusión electoral, asunto que, sin embargo, no parece figurar entre las urgencias de Cristina de Kirchner, que se reserva la centralidad en la toma de decisiones en todo lo referido al armado del oficialismo.

Como apunados por pronósticos esquivos, desde el pankirchnerismo -tómese como entidad donde confluyen los ultra-K, el sciolismo y el peronismo clásico- partieron teorías dispares y ruidosas: de un pacto para juntar a Daniel Scioli con Sergio Massa (versión oulet de la fallida negociación de 2013) a un acuerdo para evitar las PASO y entronizar a Scioli como candidato presidencial, relegando a Florencio Randazzo como postulante a gobernador bonaerense. Fueron Santiago Montoya, vice del BAPRO, y Gabriel Mariotto, vicegobernador, los que vocearon las hipótesis y generaron, de inmediato, rebotes y retruques.

Hay un ribete mágico en eso: el que despertó la idea, simulada, de que los dirigentes K pueden incidir sobre cuestiones de fórmulas y candidaturas, algo que no ocurrió desde 2005 hasta 2013 y que los "cruzados de Chapadmalal" -el puñado de referentes que anduvo por la residencia presidencial de verano- dicen que tampoco ocurrirá en 2015.

"¿Quién va a hacer la lista de legisladores porteños? Cristina. ¿Quién la va a encabezar? El que diga Cristina", dijo un referente juvenil para expresar cuál es, desde la cima del poder K, la voluntad. No se trata, hasta acá, a pesar de que el episodio Nisman cambió el eje y dañó a la Presidente, de que la hipercentralidad de Olivos esté en juego ni que asome un actor o un grupo de actores en el oficialismo que se anime a desafiarla. Esto más allá de los teóricos que martillan con un dictamen: "Cada vez que tuvo que elegir, Cristina se equivocó, dicen y citan el cargo de vice para Amado Boudou y el primer lugar de la lista de diputados de Buenos Aires para Martín Insaurralde. A la distancia, las quejas de los híper-K -están los que aprovechan para pasarle factura a "Wado" de Pedro por haber sugerido al lomense, pero eso responde a un realineamiento de duelistas dentro de La Cámpora: José Ottavis y Andrés "Cuervo" Larroque, afectado por el caso AMIA, se aliaron para limitar a De Pedro- responden a que Boudou e Insaurralde, más allá de lo que sobrevino después, no expresaban ni ideológica ni estéticamente al universo K.

Con el tema Nisman corrido, siquiera levemente, del centro de la escena, el planeta K se convirtió en un coro de panelistas. Mariotto habló de evitar las PASO porque eso podría perjudicar al oficialismo. Es un tema recurrente en sectores del PJ que entienden que una interna, aunque luego la dirigencia se alinee, puede producir heridas sobre los candidatos que terminen por espantar votantes más que, como creen otros, potenciar al oficialismo.

"Una interna entre Scioli y Randazzo, en el marco de un formato para nada prolijo que tenemos los peronistas, puede dejar dañado a alguno de los dos", dijo el vice y sugirió que el ministro de Transporte baje a la provincia. El vice se ligó, entre otros retruques, los de Carlos Kunkel y Jorge Taiana. El diputado, un proto-K, dijo que la definición sobre las candidaturas se tomará en junio y que es "inapropiado" proponer variables como la que lanzó el vice. Taiana hurgó por otro lado: le recordó a Mariotto que antes criticaba a Scioli y ahora "dejó de hacerlo". Cada cual tiene, claro, sus intereses: el excanciller quiere perdurar en la grilla de presidenciales K y a Kunkel le gustaría que sea Julián Domínguez el candidato a gobernador bonaerense.

A Montoya lo refutó Cristina Álvarez Rodríguez. "Scioli representa el pensamiento del Frente para la Victoria, espacio del que Massa no forma parte", dijo la ministra sin salirse del manual básico.

En voz baja, en cambio, en el kirchnerismo estalló la teoría Montoya como un mensaje de desmarque de Scioli respecto del Gobierno. Un cacique del conurbano eligió otra interpretación al plantear que hay que salir a buscar a los peronistas que están con Massa antes de que se vayan con Mauricio Macri. El ti-

grense, en medio de encuestas y pronósticos que lo ponen debajo del porteño y lo imaginan en una interna grande contra Macri o bajando a la provincia, como contó este diario la semana pasada, hizo circular un sondeo en el que aparece primero en las preferencias, seguido por Scioli y a casi cinco puntos de Macri. Fue su respuesta, en números, a las versiones que lo dan en retirada de la carrera presidencial.

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