27 de septiembre 2022 - 00:00

Duplican fabricación de corchos sintéticos para exportar a Sudamérica

La multinacional Vinventions tiene la planta en San Juan, donde produce un millón de tapones de vino por día.

cargo. Andrés Belinsky, gerente general de Vinventions Sudamérica.
cargo. Andrés Belinsky, gerente general de Vinventions Sudamérica.

Vinventions, la multinacional que fabrica tapones sintéticos para vinos, va camino a duplicara la producción de su planta ubicada en la provincia de San Juan, desde donde exporta a todo el mercado de América del Sur.

La firma, de origen belga, desembarcó en la Argentina en 2013, al principio como importador y desde 2015 fabricando en San Juan. Tras dos inversiones por un total de u$s4,2 millones, amplió la capacidad productiva de su planta. Actualmente es el principal fabricante de tapones del país y sus productos de alta tecnología, con su marca insignia Nomacorc, cierran 3 de cada 10 botellas de vino que se venden en el mercado argentino.

Desde la irrupción de la pandemia viene experimentando una fuerte demanda local que alteró sus proyecciones de exportación. Actualmente el 90% de su producción se queda en el país y sólo el 10% restante se envía al exterior. El objetivo de la empresa es elevar las exportaciones y lograr un mix de comercialización que le permita hacer frente con mayor agilidad a los vaivenes de la economía doméstica.

“Producimos 1 millón de tapones por día y estamos creciendo a razón de un 7 u 8 por ciento anual. Tenemos un total de 120 personas trabajando en tres turnos. La planta funciona las 24 horas todos los días”, explicó Andrés Belinsky, gerente general de Vinventions Sudamérica, durante una charla con periodistas en la que participó Ámbito.

La compañía tiene en marcha un plan de expansión, que presentó el año pasado, que prevé un crecimiento gradual para llegar a duplicar su producción en un plazo de 4 años, hasta unos 600 millones de tapones anuales.

Recientemente abrió oficinas propias en Chile y vende a través de representantes comerciales en Perú, Bolivia y Uruguay, entre otros países de la región.

Como tantas otras empresas que operan en el país, sufre los rigores de las restricciones cambiarias. “Desde hace dos años que no podemos enviar ni un dólar de ganancia a nuestra casa matriz en Bélgica. Y tenemos un excedente de pesos que vamos administrando para canalizar en nuevos desarrollos”, añadió.

Entre las opciones que maneja está la de invertir en la instalación de paneles solares para que la planta de San Juan pueda autoabastecerse de energía eléctrica e incluso generar un excedente para el sistema.

La Argentina también está en el radar de la casa matriz para la instalación de una futura línea de producción de tapas a rosca. Pero en este caso, el país compite con Chile y Brasil como posible destinos de esa inversión. La situación macroeconómica de cada país será determinante a la hora de decidir en Bruselas.

Las tapas a rosca están ganando espacio en el mercado global del vino, sobre todo en aquellas categorías de mayor rotación y menor precio. El corcho natural actualmente es utilizado en menos del 10% de las botellas de vino en el mundo. Entre otras razones, por sus costos: cada tapón de alcornoque vale 1 dólar, mientras que un tapón sintético cuesta 20 centavos.

Dejá tu comentario