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Duro discurso, pleno de alusiones a Hugo Moyano
En su segunda aparición pública por cadena nacional después de la operación de tiroides a la que fue sometida, la mandataria dedicó varios párrafos de su discurso a enviar señales a Moyano. Incluyó a los empresarios, al afirmar que también serán puestos bajo la lupa los ingresos de los ejecutivos, pero en todo momento volvió en sus análisis hacia el camionero.
El anuncio sobre la comisión pareció calcado de los planteos de los hombres de negocios, en particular de la Unión Industrial Argentina (UIA), que cada año piden en las reuniones del Consejo del Salario incorporar el debate por la productividad sectorial.
Fue la respuesta de Cristina a las advertencias que lanzó el martes Pablo Moyano, hijo del líder sindical y dirigente de camioneros, acerca de posibles «medidas sorpresivas» de fuerza en el conflicto por la distribución del correo en la empresa Camuzzi. También ese día Facundo Moyano, sindicalista de los peajes, había deslizado la posibilidad de que entre los reclamos fuese incorporado el de la «libertad sindical», como informó este diario, uno de los temas más temidos por gremialistas, Gobierno y empresarios.
En la cadena nacional, la jefa de Estado contó que instruyó a la ministra de Industria, Débora Giorgi, y al viceministro de Economía, Axel Kicillof, para la conformación de la comisión revisora de cada sector económico. Y agregó que ese órgano intervendrá «cuando se empantanen las negociaciones salariales». Enmarcó la iniciativa en la «sintonía fina» pregonada por el Gobierno al iniciar el nuevo mandato.
«Hay sectores donde la rentabilidad está dada por los subsidios, entonces se negocia no sólo con el dinero de la empresa, sino que con el de todos los argentinos para acomodar salarios», afirmó como preludio a su señalamiento respecto de los camioneros. La mandataria comentó que en los últimos años el sector del transporte de cargas obtuvo «5.000 millones de pesos» en subsidios, lo que guió las negociaciones paritarias entre Moyano y las cámaras patronales.
Y se permitió avanzar sobre un tema que hasta ahora el Gobierno prefería eludir: el reembolso que perciben los transportistas a cambio de mantener a sus choferes afiliados al sindicato de camioneros. Se trata del subsidio previsto en el Régimen de Fomento para la Profesionalización del Transporte (REFOP), que consiste en la devolución de los aportes patronales. El sistema beneficia a los empleadores, pero también a Moyano, al asegurarse que las cámaras empresarias tendrán un aliciente para incluir a sus camioneros en el convenio del dirigente y no en otros, que a primera vista pueden resultar más económicos.
El REFOP es un sistema que el camionero logró mantener de uno de los «planes de competitividad» ideados por el exministro de Economía Domingo Cavallo hace una década, y que en su mayoría cayeron junto con el Gobierno de la Alianza.
En otro tramo de su alocución, Cristina también pareció contestarle al jefe de la CGT, que en su acto del 15 de diciembre pasado en el estadio de Huracán había calificado el Gobierno de Juan Perón como el mejor de la historia argentina, sin hacer casi mención a la actual mandataria. «Puedo tolerar críticas, todo el mundo tiene derecho a hacerlas, pero no debe haber Gobierno después de Perón que haya hecho distribución y justicia social como el de Kirchner», respondió.
La única concesión al sector sindical fue el aviso de que el Gobierno «no les va a poner techo a las negociaciones salariales». En los últimos meses varios funcionarios avisaron que el Ejecutivo anhelaba un tope del 18% en los incrementos para este año, e incluso -como informó este diario- el ministro de Planificación, Julio De Vido, se encargó de difundir como aliciente que a partir de marzo se estudiaría una baja en la presión del Impuesto a las Ganancias para los asalariados.
Respecto del sector empresario, afirmó que también quedarán bajo revisión los ingresos de los hombres de negocios. Afirmó que existen «sueldos de ejecutivos de 10, 2 o 4 millones de pesos» y que en ese segmento hay quienes «ganan 20 u 80 veces lo que gana cualquier funcionario público».
Además se ocupó del jefe de Gobierno porteño, a quien calificó como «vetador serial». «Hay vetadores seriales y nadie dice nada», aseguró tras recordar que en 2009, cuando el oficialismo perdió la mayoría parlamentaria, la oposición advirtió que el Ejecutivo se aprestaba a dar de baja leyes aprobadas en el Congreso contrarias al interés del partido gobernante.
El momento de distensión llegó cuando se refirió al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, presente en el acto: «De tan oficialista que es, también tuvieron que sacarle la tiroides», dijo entre risas en alusión a la intervención quirúrgica a la que tuvo que someterse el mandatario.


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