Los religiosos del sur del país firmaron un documento que se distribuyó en la previa a la Pascua.
Virginio Bressanelli
En el inicio de la Semana Santa los obispos de la región patagónica emitieron un duro comunicado en el que advierten sobre el presente y el futuro de los jóvenes y familias.
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"Los niños con su infancia robada; la preocupación por el presente y el futuro de los jóvenes; las familias con sus angustias y las personas mayores que no son tenidas en cuenta", enfatizaron los religiosos en el mensaje difundido en las últimas horas.
En tanto, los religiosos dicen ser "conscientes, más que nunca, de que ni sólo el progreso, ni sóla la tecnología, ni sólos los planes sociales pueden acallar el grito dolorido de los crucificados por la pobreza, por el trabajo indigno, por una educación sin calidad, por la inseguridad y la marginación".
El mensaje fue firmado por los obispos Virginio Bressanelli, de Neuquén; Fernando Croxatto (Comodoro Rivadavia); Marcelo Cuenca (Alto Valle); Juan José Chaparro (Bariloche); Miguel Ángel D'Annibale (Río Gallegos); Esteban Laxague (Viedma) y José Slaby (Esquel). También lo suscriben Fernando Bargalló (emérito de Merlo-Moreno); Miguel Hesayne (emérito de Viedma); Marcelo Melani (emérito de Neuquén) y Néstor Navarro y José Pedro Pozzi (eméritos de Alto Valle).
El texto, que se distribuyó en todas las parroquias y templos católicos del sur del país, señala además que "en Cristo resucitado renace la esperanza, se afirma el don de ser pueblo y se reafirma la vida como servicio... En nuestro caminar, nuestros ojos ven muchas situaciones pero, con frecuencia, no las comprendemos porque vivimos atrapados en un mundo cargado de imágenes y mensajes y, por medio de la tecnología, pasamos gran parte de nuestro día acumulando información que nos provoca perplejidad y nos mantiene como anestesiados", afirman.
Por último, los obispos patagónicos bendijeron a sus comunidades y desearon una "feliz Pascua de Resurrección a todos los desanimados, fatigados y anestesiados, y a todas las personas que, dentro y fuera de la Iglesia, se animan a ponerse en camino para estar junto a los que más nos necesitan.
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