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Ecogas: arrancó bien, pero ahora espera
Se suponía, o al menos algunos lo esperaban, que con el cambio de régimen político el panorama para los proveedores de servicios públicos iba a aclararse, en uno u otro sentido.
Pero, con el devenir del tiempo vemos que ocurre exactamente lo contrario y en particular para el sector gasífero (que no ha tenido parte en todo este asunto -o si se quiere no ha sido escuchado por el gobierno y resulta el principal perjudicado-), que cualquier proyección financiera u económica a mediano o corto plazo depende de lo que resuelva el Ente Regulador del Gas y las decisiones de este, de lo que eventualmente resuelva la Corte Suprema (que deberá mediar entre el derecho de propiedad y la política). Como este panorama es afín a todas las empresas del sector, esta parte del comentario lo iremos repitiendo una y otra vez.
Visto el favorable comienzo de año de Ecogas, merced exclusivamente al buen manejo interno, esto resulta casi lamentable. Atada a los vaivenes del Estado, los costos del primer trimestre treparon 46 por ciento en doce meses frente al 29 por ciento de los ingresos, dejándole un bruto de menos de la mitad del que obtuvo en 2015.
Afilando el lápiz redujo los costos de administrativos 40 por ciento, neutralizando en gran parte el 53 por ciento en que se dispararon los de comercialización, con lo cual contuvo el incremento de su adverso operativo a 2,5 por ciento.
Merced a que lo financiero le dejó del enjuague de $ 11 millones en contra y $ 55 millones a favor, unos $ 43 millones, llega a un "pre tax" de $ 553.000, reducidos tras la mordida del fisco a un neto de $ 306.000. No fue mucho, pero al menos fue ganador. Ahora a esperar. Sus ocho años de labor educativa en las escuelas públicas de la zona del centro del país y Cuyo, en torno al uso racional de la energía acaba de recibir el premio Eikon. Eso es también una señal para los inversores.


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