Joseph Stiglitz capitanea un grupo de economistas críticos hacia las medidas que las potencias del G-8 emprendieron para aplacar la crisis internacional, en reclamo de mayores ayudas para los países en desarrollo.
Roma - Un grupo de prominentes economistas encabezado por Joseph Stiglitz, Premio Nobel, advirtió ayer que la crisis económica mundial está lejos de terminar y exhortó a las naciones ricas a proveer fondos para ayudar a los países pobres a evitar mayores problemas. Los expertos instaron a los líderes del G-8, que se reunirán en Italia en julio, a discutir sobre la crisis, a aumentar los préstamos del FMI y eliminar sus duras condiciones sobre los déficits fiscales, que en el pasado sirvieron para profundizar los problemas. «La deflación, no la inflación, es un una amenaza más probable por el momento», dijeron en un documento.
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«Aunque las peores consecuencias de la congelación de los mercados de crédito, producto de la quiebra de Lehman Brothers, se están moderando, sería errado pensar que la recesión mundial se acabó», dijo Stiglitz en una conferencia de prensa, rechazando las afirmaciones de quienes ven «señales de primavera» en la economía mundial. «Hay muchos motivos para estar preocupados y, en particular, se necesita continuar con los esfuerzos públicos para estimular la economía y resucitar el sistema financiero», agregó.
El grupo al que pertenece, autodenominado Shadow GN, instó a una coordinación internacional para evitar las competencias en las reducciones tributarias y a establecer impuestos más altos para las personas de mayores ingresos. Asimismo, llamó a los gobiernos a nacionalizar los bancos en lugar de entregarles rescates financieros, para manejar el ritmo de los nuevos préstamos.
La liga de economistas indicó que los países del centro y el este de Europa estaban siendo más afectados por la crisis, pero África Subsahariana, América Latina y algunas naciones del este de Asia podrían sufrir recesiones iguales o peores que las de los países industrializados.
Entre las conclusiones de su reunión de dos días se encuentra el reclamo de la necesidad de una regulación más amplia sobre las instituciones financieras, incluyendo los fondos de cobertura y requerimientos de capital más estrictos. Según indicaron, se requiere una supervisión más amplia del FMI y un reemplazo del dólar por un sistema de reservas de múltiples divisas. Además, agregaron que los estímulos fiscales deben estar enfocados en áreas que dejen a los gobiernos con activos tangibles, como los caminos. Stiglitz, a su vez, advirtió que en Estados Unidos los rescates del Gobierno sobre las empresas y bancos en problemas arriesgaban sobrecargar al sector público con deudas.
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