- ámbito
- Edición Impresa
Eddie Shaw: “El blues es cimiento de toda la música”
Eddie Shaw: “Nunca vi a un músico de blues que se haga millonario a los 25 años. No ocurre como con el rock, el country o el hip hop”.
Dialogamos con él:.
Periodista: Con tanto camino recorrido, ¿cómo define al blues?
Eddie Shaw: Es el cimiento de la música actual. No importa si uno toca jazz, hip hop o lo que a los chicos les gusta hacer ahora. Todo viene del blues. Yo he tocado desde África hasta China en todos los lugares, es una música que llega. Y, como es el cimiento, es una música que siempre existirá.
P: ¿La música le da ese reconocimiento al blues?
E.S.: Cuando los jóvenes que tocan hip hop hacen un éxito y ganan un millón de dólares antes de los 25 años, ya se pueden retirar y el blues está ahí. Lo mismo con el rock & roll o el country & western, donde los músicos pueden hacer un solo show y ganar suficiente dinero como para retirarse. En cambio, nunca vi a un músico de blues de 25 años millonario. Hay que seguir viajando de viejo. Muchos músicos de blues murieron sin dinero, porque somos los cimientos y tenemos que hacer que el resto siga adelante. Es nuestro propósito en la vida. Yo trabajé con Muddy Waters, Howlin' Wolf, Jimmy Reed, Elmore James y otros, y cuando murieron todos estaban sin un centavo, porque el dinero que ganaban lo utilizaban para pagar el alquiler y comprar comida. Además, digámoslo también, la mayoría de ellos, en esa época, bebía demasiado y salían con mujeres hermosas. Yo llevó 60 años tocando y apenas puedo pagar el alquiler. Hannah Montana ya es millonaria y todavía es una nena.
P: ¿Cuál es la diferencia entre el blues de hoy y el que usted conoció en sus comienzos en Mississippi?
E.S.: Muchas cosas cambiaron. Hay jóvenes que se alejan un poco de los doce compases, adornan un poco más; pero no es lo mismo. El blues consiste fundamentalmente en doce compases, y con eso se hace mucho. No veo necesidad de cambiarlo. Los Mississippi Sheiks en la década del '20, hacían blues de doce compases y son famosos en todo el mundo. Robert Johnson, también de Mississippi, hacía blues de doce compases en todos sus temas. "Everyday I Have The Blues" de B.B. King también lo es y vendió cinco millones de copias. A mí me gustaría mantenerme en esa línea, y si a veces me alejo nunca es demasiado.
P.: ¿Sigue siendo Chicago el centro del mundo para el blues?
E.S.: Sí. No es lo mismo que en los años '50, cuando había un club al lado de otro y se podía pasar la noche entera escuchando a los mejores músicos. Porque el negocio de la música tampoco es el mismo.
P.: De tanta gente con la que tocó, ¿quiénes lo influyeron más?
E.S.: Toqué con músicos importantes de diversos géneros, del rock como Eric Clapton, Elvis Costello o Keith Richards, del jazz, y por supuesto del blues, como Muddy Waters, Buddy Guy, Otis Rush, Magic Sam. Pero mi mentor fue Howlin' Wolf. Con él me convertí en profesional, si bien ya llevaba algunos años viviendo de la música. Con él aprendí cómo liderar una banda, tratar con los músicos y los productores en el estudio. Tuve el honor de ser el líder de su banda por 13 años, tocar el saxo allí, escribir algunos temas y producir sus discos. Era una especie de manager mientras estábamos de gira, cuidaba de su salud que no era buena. A él le debo un nombre en el mundo del espectáculo y como le juré a su viuda, voy a mantener su legado vivo.
P.: ¿Qué otros nombres son fundamentales para la historia del blues?
E.S.: Es una pregunta muy difícil de responder. Obviamente si hablamos de blues de Chicago están Waters y Wolf. En la guitarra son ineludibles los nombres de B.B. King y T-Bone Walker. En los últimos años, Buddy Guy se transformó en la principal figura de la guitarra y lo tiene ganado por todo lo que hizo en su carrera. Yo lo conocí cuando recién se había mudado a Chicago; en ese momento estaba tocando con mi amigo Magic Sam y no dejo de preguntarme qué habría pasado si él no hubiera muerto. Magic Sam murió muy joven, tenía 33 años. Todavía lo extraño.
P: ¿Cómo recuerda ese lugar emblemático que fue el "The New 1815 Club"?
E.S.: Fue mi club durante muchos años y el lugar en el que Howlin' actuaba en Chicago. Antes había habido un "1815" y lo que yo hice fue hacerme cargo y programar los músicos que tocaban. Pero también tenía que lidiar con los camareros, los cocineros. Tenía que dedicarle horas y horas, no sólo las que estaba abierto. En cuanto a la parte musical, era muy feliz con ese lugar. Fue el hogar de Wolf en sus últimos años, pero además todos los músicos importantes del blues venían a divertirse cuando no trabajaban en otros lugares. Buddy Guy, Luther Allison, B.B. King y Otis Rush podían estar cualquier día de la semana entre el público. Y tenía entre los músicos que se presentaban a los mejores de Chicago, como James Cotton. Cada vez que los Rolling Stones venían a Chicago, Bill Wyman y Charlie Watts me llamaban y me preguntaban si podían ir a escuchar a Wolf. Los Stones y Eric Clapton siempre fueron muy respetuosos con las figuras del blues. Venían a ver shows como si fueran una persona más del público, eso es algo que respeto mucho de ellos.
P.: Siendo que ha vivido ambas experiencias. ¿Prefiere ser músico de una banda de un colega o dirigir su propio grupo?
E.S.: Lo que me gusta es tocar el saxo, por eso no importa mucho si es acompañando a alguien o liderando mi banda, algo que hago desde que murió Howlin' en 1976 y me hice cargo de la suya. Son dos responsabilidades distintas: cuando se acompaña a alguien hay que cumplir el papel que a uno le asignan. Cuando se lidera una banda hay que tener una idea más general. Saber qué es lo que conviene tocar, qué tipo de canciones son para un festival o un escenario grande. Las responsabilidades son mayores, pero igual de grandes son las satisfacciones.
P: Hay una frase suya, "Have blues, will travel", algo así como "Con el blues se viaja"). ¿Lo sigue entusiasmando viajar tanto?
E.S.: ¿Qué otra cosa puedo hacer a mi edad? Cumplí 78 años hace unas semanas y esto es lo que hice durante toda mi vida, desde que tenía 14. La música siempre fue mi única pasión y lo que me ayudó a criar a mis hijos. Uno (Eddie "Vaan" Jr.) es el guitarrista de mi banda y el otro (Stan) es un actor que participó en más de 100 películas. Para una persona como yo, que nació en un pequeño pueblo de Mississippi donde la segregación y el racismo eran algo habituales, viajar a Chicago primero y después a Europa fue algo que jamás hubiera imaginado. Desde entonces anduve por lugares que jamás soñé, como China, Japón, Grecia, Luxemburgo, toda Europa, o en los últimos años la Argentina. Conocí lugares como Mar del Plata, Neuquén, y este año voy a conocer Cordóba que todo el mundo me dice que es hermoso. Y amo Buenos Aires, me recuerda a Chicago. Con Juan, uno de mis productores, caminamos mucho la ciudad y hay partes que me recuerda a Maxwell Street. Y Puerto Madero me hace acordar al Lago Michigan y sus construcciones lujosas, edificios altos y modernos.
P.: ¿Cómo se ha sentido con el público de nuestro país?
E.S.: Es uno de los más conocedores del blues que he visto. Desde chicos de 10 años a gente cercana a mi edad. Y por supuesto el fanático del blues que sabe cada tema en el que toqué, a quién acompañé, con quien fui al colegio y esos detalles tan precisos que solos los que estuvimos ahí y los fanáticos conocemos.
P.: ¿Ha podido conocer algo más de la música argentina?
E.S.: Bueno, escuché tango en Chicago y puedo decir que me gusta mucho ese sonido que tiene ese acordéon especial que usan. No entiendo las letras, algunas cosas me tradujeron y son muy elaboradas. Supongo que es lo mismo que le debe pasar a mucha gente que no habla inglés con el blues, hay algo en la música, algo más allá, que es lo que nos conecta, que establece un vínculo profundo, que nos estruja el alma y que por un motivo que no podemos definir nos conmueve.
P.: ¿Cómo llegó a constituir esta banda argentina que lo acompañará?
E.S.: Justamente, esta es es "mi" banda en Argentina. Tocaron conmigo en mis dos visitas anteriores y me enseñaron todo lo que sé del país. No podría elegir a otro baterista en este país que no fuera "Big Walter", tal vez sea uno de los mejores del mundo y ustedes pueden disfrutarlo a diario en su país. En las guitarras tenemos a "Sleepy", con el que siempre me divierto porque es mi traductor oficial; hablamos de la vida y me vuelve loco con preguntas sobre algunos bluseros que solamente él y yo conocemos. Hace unos años estuve de gira para su cumpleaños y me recibió en su casa con su mujer que cocinó mi comida favorita, una variedad del omelette, y otras cosas caseras para que disfrutáramos todos en la banda. Está también "Johnny Guitar Johnny", que también toca muy bien el bajo. Y Nacho Bottaro y Omar Salomon, que parece que hubieran tocado siempre en Chicago. Cualquiera de ellos podría tocar con los mejores blueseros y estoy esperando que viajen a Estados Unidos para que me acompañen con mi banda.
Entrevista de Ricardo Salton


Dejá tu comentario