6 de junio 2017 - 22:48

Edoardo Leo: “Para hacer comedia hay que saber hacer drama”

• EL ACTOR Y DIRECTOR ITALIANO ASISTE A LA SEMANA DE CINE DE SU PAÍS
El realizador de “Lo dejo cuando quiera. Masterclass” dialogará el jueves con los espectadores en el ciclo del Village Recoleta.

Edoardo Leo
Edoardo Leo
Edoardo Leo, el Cosimo de "Perfectos desconocidos", está en Buenos Aires participando en la 4ª. Semana de Cine Italiano en el Villagem de Recoleta, donde el jueves presentará la comedia "Lo dejo cuando quiera. Masterclass", secuela del éxito "Lo dejo cuando quiera", donde profesionales universitarios se hacen delincuentes para llegar a fin de mes. Dialogamos con él.

Periodista: A usted lo vimos en películas de Ettore Scola y Woody Allen. Además se estrenó una comedia de su autoría, "Buongiorno, papa".

Edoardo Leo: Con el maestro Scola tuve la fortuna de actuar en su anteúltima película, "Gente de Roma", de conversar con él, un hombre de enorme inteligencia, de gran ironía, uno de los grandes que yo más admiraba. También pude acompañar a mi actor preferido, Nino Manfredi, en "Grazie di tutto", dirigida por su hijo Luca. Él ya tenía 78, yo 27, y hacía de enfermero suyo. Una vez, para las fotos, me dijo que le sacáramos la lengua al fotógrafo, los dos juntos. Esa es la imagen más linda que tengo de toda mi carrera.

P.: Así que Manfredi era su actor preferido...

E. L.: Un hombre que sabía hacer personajes ridículos de modo tan fascinante que parecían hermosos. Y hacía drama, comedia, escribía, dirigía. Yo intento algo parecido.

P.: ¿Y cómo le fue con Woody Allen?

E. L.: Fue un trabajo de un solo día, en la comedia "A Roma con amor". En el rodaje me pareció un hombre extraño, taciturno. Pero mi escena era con Roberto Benigni, que cuando me vio empezó a elogiar una película mía, digo, a deshacerse en elogios, y ahí Woody Allen ya me miró con más atención. Benigni tiene esos gestos de grandeza. Además también me criticó un detalle de esa película mía y tenía razón.

P.: ¿Cómo pasó de actor de comedias a director?

E. L.: Acá me conocen solo como actor de comedias, pero en teatro también hago dramas. Para hacer comedias hay que hacer también dramas. Y saber combinarlos. Eso es lo más cercano a la vida, la comedia dramática. En cuanto al paso, bueno, un día que manejaba con un amigo en un auto de época rumbo al mar, nos dijimos: "¿Por qué no hacer algo como 'Il sorpasso'? Así nació 18 anni dopo".

P.: ¿Pero tenía algo en común con "Il sorpasso"?

E. L.: Casi nada. Ese es un capolavoro, la mía es una opera prima que ganó muchos premios pero no le llega a los talones. Además la protagonizaba Vittorio Gassman, y yo tampoco puedo compararme. "Il sorpasso" contribuyó a cambiar el cine italiano. Yo sólo pude cambiar el auto.

P.: Pero después hizo otras cinco, siempre con éxito. ¿De qué trata la última?

E. L.: "Che vuoi che sia", qué quieres que sea. Es la historia de una pareja que recibe una propuesta indecente: filmar a la esposa en la cama con otro tipo. O, por menor cantidad de dinero, filmar a ambos en la cama. Esa sería la propuesta decente. Para mí es un símbolo de la crisis: por estar con Robert Redford una mujer cobraba un millón de dólares. Estos, por mostrarse juntos, apenas un cuarto de millón de euros.

P.: Pasando a otra clase de rebusques, ¿es cierto que ya están terminando la tercera parte de "Lo dejo cuando quiera"?

E. L.: Así es, pronto estrenaremos "Lo dejo cuando quiera. Ad Honorem". Y después, basta. Al menos hasta dentro de 20 años. Las tres son de Sidney Sibilia, un autor brillante, que nos esperó siete meses para tener el elenco pensado. Ahora espero tener el paquete de tres blurays, para usarlo como portalibros.

P.: También repitió con Paolo Genovese.

E.L.: Con él hice "Perfectos desconocidos", que es una comedia dramática, buscando el tono de las viejas comedias italianas. Lo de "Tutto colpa di Freud" apenas fue un cameo amistoso. Somos amigos, nos leemos nuestros respectivos guiones, creo que tenemos la misma sensibilidad, la misma locura.

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