24 de noviembre 2014 - 00:00

EE.UU.: comenzó ajuste monetario

Janet Yellen
Janet Yellen
 Para combatir la recesión generada por la crisis financiera, la Reserva Federal expandió la base monetaria -esto es los dólares en circulación más los depósitos constituidos por los bancos en la Fed-. Y la expansión fue la mayor de la historia. De un total de 825.000 millones de dólares, a fin de 2007, justo al inicio de la recesión, la base monetaria alcanzó los 4.075.000 millones dólares, promedio, en agosto de este ejercicio. ¡En siete años, la circulación monetaria se multiplicó por cinco! Lo atinado de esta medida expansiva se comprueba, pues los precios al consumidor no se aceleraron. Al contrario, promediaron menos del 2% anual. Y, finalmente, la desocupación comenzó a disminuir hasta derrumbarse. Desde el récord del 10%, con más de 15 millones de desocupados, en octubre de 2009, al 5,8% en octubre último. Los desempleados bajaron a menos de 9 millones. Y el PBI retomó la senda de crecimiento, a una tasa del superior 3,5% anual, en los dos últimos trimestres.

La recuperación de la ocupación y la producción, sin inflación, coronó una de las políticas monetarias más criticadas pero más exitosas de la historia. Porque desde el lado fiscal, se hizo poco para dinamizar la actividad y compensar la caída de la demanda global. Sin ese estímulo monetario vigoroso, la economía de EE.UU., y de todo el planeta, hubiera languidecido, arrastrando a la desesperanza a millones de personas.

Esta política contiene complejidades y sofisticación. Y estuvo enderezada a contrarrestar las dificultades de los bancos y pérdida de confianza de los inversores. Paralelamente a la expansión de la base monetaria, la Fed aceptó un enorme volumen de reservas excedentes de los bancos comerciales pagándoles un rentabilidad del 0,25% anual, muy atractiva por aplicarse sobre los saldos diarios, y por eso disponibles inmediatamente para eventuales colocaciones y suministrar liquidez. Estas reservas excedentes, no existían en 2007, al inicio del programa. En agosto pasado alcanzaron los 2.700.000 millones de dólares. Ello facilitó gran liquidez para las transacciones y dar confianza a los clientes. Los bancos, que estaban totalmente ilíquidos, aterrados por la desconfianza causante de la crisis y desplome del valor de los activos y explosión de los impagos y malos créditos, fueron ganando amplitud de caja para atender solicitudes de crédito para los negocios y la actividad económica.

Ahora la Reserva Federal comandada por Janet Yellen está dando las primeras señales de cambio de tendencia y encuadre financiero. El anuncio más publicitado fue el cese de compras netas de bonos del Tesoro y de agencias hipotecarias a partir de noviembre. Pero la Fed viene ajustando desde agosto. Está absorbiendo fondos a través de "Reverse Repurchase Agreements" , acuerdo de recompra revertidos, que al miércoles pasado contabilizaban 121.000 millones de dólares, y depósitos a plazo corto, unos 7 días, de las entidades en la Fed, por unos 310.000 millones de dólares, que ganan entre un 0,28% y un 0,29% anual de rentabilidad, algo más que las reservas excedentes, un 0,25% anual. Esta absorción explica la contracción de la base monetaria citada, desde un promedio de 4.075.000 millones, en agosto, a 3.860.000 millones en este mes.

El sendero hacia la normalización de la política monetaria apunta a tasas de interés más elevadas, acordes con la mejoría financiera. Pero la Fed dejó claro que por un tiempo considerable mantendrá la tasa de fondos federales por debajo del 0,25% y que, cuando inicie un ascenso, será pausado, tomando en consideración los dos objetivos principales de fomentar el máximo empleo y mantener la inflación cercana al 2% anual. Mientras tanto, la absorción de los fondos excedentes irá modificando algunas expectativas.

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