13 de abril 2018 - 00:00

EE.UU. en la era de la contradicción: Mattis enfrió las chances de una ofensiva en Siria

Un grupo de legisladores reclamó a Donald Trump que consulte al Congreso antes de atacar. El presidente matizó su postura belicista en redes sociales.

¿Desorientado?.El presidente Donald Trump enfrenta las críticas de su propio equipo de Gobierno y los medios de comunicación.
¿Desorientado?.El presidente Donald Trump enfrenta las críticas de su propio equipo de Gobierno y los medios de comunicación.
Washington - La posibilidad de un ataque inminente a Siria liderado por Estados Unidos quedó en suspenso ayer luego que el secretario de Defensa, Jim Mattis, alertó al Congreso que una ofensiva podría desencadenar "una escalada fuera de control" que implicaría un choque directo contra Rusia. Por eso, "una de mis mayores preocupaciones es evitarlo", reconoció el jefe del Pentágono, que poco después le mostró un abanico de opciones al presidente Donald Trump que incluían sanciones económicas.

Desde que se conoció el supuesto ataque químico en la ciudad de Duma, en la región de Guta, que habría dejado 40 muertos y centenares de heridos -al principio se hablaba de entre 70 y 150 víctimas fatales- Trump ha ido incrementando el tono y agitado la idea de una guerra con "misiles bonitos", que cuenta con el respaldo de Francia y Reino Unido, pero que despertó una ola de críticas internas, incluso dentro de su propio partido.

Ahora, el mandatario recula. "Nunca dije cuándo tendría lugar el ataque en Siria. ¡Podría ser muy pronto, o no tan pronto en lo absoluto! En cualquier caso, Estados Unidos, bajo mi administración, ha hecho un gran trabajo al liberar la región del Estado Islámico", escribió en la red social Twitter.

Por sus fuertes cambios de opinión en los últimos días, el diario The New York Times escribió un artículo titulado "el triunfo de la contradicción".

Por ejemplo, recuerda el periódico, Trump alertó que la misión en Siria sería por aire, con lo que delató la estrategia militar y eliminó el factor sorpresa. En 2013, cuando gobernaba Barack Obama, el entonces magnate había criticado con dureza que el presidente afroamericano revelara sus intenciones de atacar.

Ahora, el peso de la responsabilidad recae sobre Mattis, que ayer puso paños fríos. "No hemos tomado aún ninguna decisión de lanzar un ataque a Siria. Cuando abandone esta sesión, acudiré a una reunión del Consejo de Seguridad Nacional donde presentaremos varias opciones al presidente", afirmó ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.

Asimismo, señaló que quiere evitar una "escalada fuera de control" en un país en guerra y con presencia de Rusia, Irán y Turquía.

Mientras tanto, destacados congresistas reclamaron ayer que el Congreso tenga derecho de intervenir ante un eventual ataque.

"Sin autorización del Congreso, cualquier operación militar que realice el presidente Trump en Siria y que no implique autodefensa sería ilegal", aseguró el senador demócrata Tim Kaine.

Su colega demócrata en el Senado Chris Murphy subrayó: "Somos una nación de leyes y tenemos una Constitución que dice muy claramente que es el Congreso el que decide contra quién libramos una guerra". El presidente sólo puede decidir por cuenta propia cuando Estados Unidos es atacado o se teme un ataque inminente contra el país, añadió.

El senador republicano y experto en política exterior Bob Corker había anunciado más temprano que difundirá un proyecto de ley que regula nuevamente las facultades presidenciales en el empleo de la violencia militar.

Pero Corker también aclaró que una "respuesta clínica", por ejemplo el bombardeo de un único objetivo escogido militarmente, no requiere necesariamente la aprobación previa del Congreso. Para la orden de atacar un aeropuerto militar sirio, hace un año, Trump había eludido pedir autorización parlamentaria.

Ámbito Financiero y

Agencias AFP, ANSA y DPA

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