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EE.UU. no sabe cómo ni cuándo terminará la guerra en Afganistán
El féretro del militar estadounidense muerto en Afganistán Kristopher D. Greer arriba el sábado a la base estadounidense de Dover.
«Creo que el presidente dejó claro que se tratará de un proceso, no de un suceso, y que ese proceso dependerá de las circunstancias», destacó Petraeus en la entrevista difundida por la emisora NBC al ser consultado al respecto.
El general destacó que, en los hechos, no considera julio de 2011 como una referencia. «No me preocupa saber que se esté hablando de julio de 2011», comentó.
La guerra en Afganistán registra permanentes vaivenes en el campo de batalla, al tiempo que produce escándalos de efectos políticos en un año electoral, como la reciente difusión de decenas de miles de documentos secretos del Pentágono por parte del sitio Wikileaks. Otro antecedente reciente fue la abrupta renuncia, hace dos meses, del predecesor de Petraeus, Stanley McCrhystal, quien debió dejar el cargo por comentarios despectivos hacia Obama y otros funcionarios, que fueron filtrados por la prensa.
Según fue difundido ayer, el número total de bajas de militares extranjeros en Afganistán superó 2.000 desde el inicio de la guerra en 2001, cuando EE.UU. desató la ofensiva en contra de los talibanes y de la red Al Qaeda dirigida por Osama bin Laden, presuntos responsables de los atentados de ese año en Nueva York y Washington.
De acuerdo con www.iCasualties.org, un sitio web independiente que monitorea las muertes de soldados extranjeros, de 2.002 militares que han perecido, desde 2001, 1.226 son estadounidenses, 331 son británicos y los restantes 445 están entre los otros 44 socios de la ISAF.
Las disputas sobre el conflicto ya causaron la caída del Gobierno holandés en febrero y la salida del presidente alemán, Horst Köhler, en mayo.
Por caso, junio de 2010 fue el mes más letal en la guerra, con 102 militares extranjeros muertos tras operaciones en las sureñas provincias de Helmand y Kandahar.
Petraeus no ahorró críticas a lo actuado desde el inicio de la ofensiva. El general subrayó que la guerra de Afganistán durante años no se basó en una estrategia correcta. La operación de la misión fue planteada y diagramada seriamente por primera vez en el último año y medio, es decir, desde que Obama ocupa la presidencia.
«Tuvimos que mejorar los conceptos y en algunos casos desarrollar conceptos que no existían», dijo, al tiempo que señaló que los resultados de este trabajo comenzaron a verse hace apenas unos meses. «Tenemos áreas en las que hacemos progresos», destacó.
Sin embargo, Petraeus no dejó de advertir que será un proceso que llevará tiempo ya que para cumplir con el objetivo de la estrategia, que se propone generar una paz a largo plazo y ceder paulatinamente la responsabilidad al Gobierno afgano, debe llevarse adelante incluyendo a la población local.
«Si uno no quiere matar o detener a cada uno de los malos en el país, hay que integrar a quienes quieran ser parte de la solución en lugar de continuar siendo parte del problema», apuntó ante alrededor de 150.000 soldados de la OTAN y estadounidenses en Afganistán.
La principal meta de la misión sigue siendo evitar que la región se convierta en refugio de terroristas. Además, también sigue siendo un punto importante de la agenda detener a Bin Laden, que seguramente vive en absoluto aislamiento para no poder ser detectado, ya que nadie sabe dónde se encuentra, señaló Petraeus.
La Casa Blanca tiene la intención de que los soldados estadounidenses regresen a casa a mediados de 2011. En diciembre del año pasado, Obama había puesto esa fecha de retiro como condición para aprobar el envío de 30.000 soldados adicionales a la guerra afgana.
Sin embargo, tanto el mandatario como el secretario de Defensa, Robert Gates, ya habían sugerido en varias oportunidades que a mediados de 2011 sólo regresaría una cantidad reducida de soldados.
Agencias DPA, ANSA, EFE y AFP


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