6 de agosto 2009 - 00:00

EE.UU. sacudido por matanza en gimnasio

Escenas de dolor se vivieron en Pensilvania, donde George Sodini mató a tres mujeres en un gimnasio.
Escenas de dolor se vivieron en Pensilvania, donde George Sodini mató a tres mujeres en un gimnasio.
 Nueva York - Un hombre mató a tres mujeres en un gimnasio de Pensilvania antes de suicidarse, en un hecho que se ha vuelto habitual en Estados Unidos. El autor del homicidio había explicado sus frustraciones en internet y, según la Policía, utilizó municiones de asalto que eran ilegales hasta 2004.

En este último incidente -que los norteamericanos llaman «shooting» y que ocurre al menos una vez al mes en Estados Unidos-, George Sodini, de 48 años, irrumpió armado el martes a la noche en un gimnasio de un suburbio de Pittsburgh.

Testigos y la Policía relataron que el hombre apagó las luces del local y abrió fuego, efectuando en total 36 disparos. Mató a tres mujeres que asistían a una clase de danza aeróbica, hirió a otras nueve personas y se quitó la vida.

Según Charles Moffatt, responsable de la Policía local, Sodini tenía cuatro armas, de las cuales utilizó tres: dos pistolas semiautomáticas de 9 milímetros y un revólver calibre 45, con el cual se suicidó.

«A alguna gente le gusta estudiar estas cosas», escribió Sodini en el blog, que fue clausurado ayer. «Tal vez, todo esto aporte una respuesta, explicando por qué hay gente que no logra hacer que ocurran cosas en su vida».

Los escritos del futuro asesino son un recuento de frustraciones de un empleado soltero inmerso en la banalidad de la vida suburbana. Está obsesionado con las mujeres y éstas al parecer no le dan corte. «No tuve novia desde 1984», escribe. «No tuve sexo desde 1990, cuando tenía 29 años».

Al día siguiente de las elecciones de 2008, lamenta que Estados Unidos haya electo «al hombre negro» y de paso deplora que los afroamericanos tengan, según él, éxito sexual con las jóvenes blancas.

En otro momento arremete contra «la gente religiosa», «especialmente los de derecha». «La religión implica culpa, vergüenza, miedo y el patrón moral que siempre contradice las tendencias naturales y los deseos de una persona».

El 6 de enero pasado había tomado la decisión de pasar a la acción, pero finalmente desistió. «¡No me animé!», escribe a su regreso del gimnasio. «¡Había llevado todas las armas cargadas! ¡Diablos!».

Más tarde, en mayo, escribe que tuvo una cita con una mujer, al parecer insatisfactoria. «Las mujeres no me quieren. Hay 30 millones de mujeres atractivas en Estados Unidos, una estimación mía, y no puedo tener una sola».

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