A partir de hoy, en los Estados Unidos, la televisión analógica se convertirá en pasado: las últimas grandes cadenas que todavía emitían en ese formato dejarán de hacerlo, pasando todos sus contenidos a señal digital. La fecha originalmente acordada para el cambio era el 17 de febrero pasado, pero la administración de Barack Obama decidió posponer el plazo para permitir que más cantidad de norteamericanos realizaran el salto tecnológico indispensable, incluso subsidiando la adquisición de un conversor de señal para los televisores más antiguos a través de un bono estatal.
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Aunque en el gobierno estadounidense estiman que hoy existe una mayor preparación entre los usuarios se calcula que, hacia fines de mayo, más de tres millones de hogares todavía no estaban preparados para recibir la señal digital en sus televisores; igualmente ese número implica una reducción del 50% respecto de las cifras de febrero último.
Una de las principales ventajas de las señales digitales frente a las analógicas es su eficiencia en la banda de transmisión, lo que permitirá la inclusión de más servicios de Internet inalámbrica y de comunicación de emergencia en el aire. De las 1760 estaciones de televisión de relieve que existen en los Estados Unidos, más de la mitad ya han dejado de emitir su señal analógica, pero se prevé que una serie de cadenas locales o rurales permanecerán en dicho formato, con el objeto de seguir informando a los usuarios la necesidad de adaptar su tecnología a la nueva realidad. Se estima que la única manera que tendrán esos usuarios de poder mirar televisión de ahora en más será, o bien a través del conversor de señal, o bien suscribiéndose a una empresa de cable.
Uno de los principales temores de la industria ante este cambio era que pudieran registrarse protestas violentas por parte de los televidentes, algo que finalmente no sucedió, y tan sólo 28.000 usuarios utilizaron la línea de emergencia de la Federal Communications Commission, pese a que las estimaciones hablaban de casi 12 millones de hogares afectados.
Si bien en la Argentina el tema es aún lejano, no es mala idea aprender de la experiencia.
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