8 de julio 2010 - 00:00

EE.UU. sembró menos maíz, pero más soja

Estados Unidos sembró 35,56 millones de hectáreas de maíz, cuando el mercado aguardaba una cifra de 36,14 millones de hectáreas.
Estados Unidos sembró 35,56 millones de hectáreas de maíz, cuando el mercado aguardaba una cifra de 36,14 millones de hectáreas.
Según la última estimación de siembra del Departamento de Agricultura (USDA), en Estados Unidos se implantó menos maíz que lo que inicialmente se preveía y más soja que lo pronosticado. En maíz, se implantaron 35,56 millones de hectáreas, cuando el mercado aguardaba una cifra de 36,14 millones de hectáreas. En soja, la siembra totalizó 31,93 millones de hectáreas, con estimaciones previas al informe de 31,7 millones de hectáreas.

Las variedades genéticamente modificadas alcanzan al 93% de lo implantado, un nuevo récord. La plaza aguarda ahora al próximo informe mensual del USDA, que proyectará las estimaciones de los cultivos de verano. En este sentido, se anticipa que esta menor área cubierta con maíz implicará, a pesar de compensarse con buenos rendimientos, una merma en la expectativa productiva de este cultivo.

El USDA está utilizando un rendimiento promedio nacional de 10.262 kilos de maíz por hectárea y seguramente se verá forzado a mejorar esta expectativa a la luz del estado actual de los cultivos que es, en general, muy bueno. En la campaña precedente, el rendimiento obtenido fue de 10.337 kilos por hectárea y no parece difícil suponer que éstos puedan ser repetidos o aun mejorados en este ciclo, de continuar la situación climática como hasta el presente. Aun con estos rendimientos, u otros superiores, las existencias finales de la campaña continuarán ajustadas, pues la caída en la siembra resultó ser significativa. De todos modos, este análisis no implica necesariamente que vayamos a contemplar una mejora en las cotizaciones, ya que ellas dependen más de la marcha del clima y de la estabilidad financiera que del resultado final de las existencias de esta campaña en Estados Unidos. El mercado debe seguir las alternativas agronómicas sin descuidar varios otros factores exógenos que podrían alterar dramáticamente los precios en los meses venideros. Estas cuestiones tienen que ver con el escenario financiero global, cómo transitarán los países de la eurozona esta crisis, en qué medida China podrá seguir creciendo dentro de este contexto económico global, de qué manera una desaceleración en el consumo de este país puede afectar los precios de las principales materias primas, etc. Contrariamente a lo que se comentaba un año atrás, ya no se habla tanto de inflación global, sino más bien de deflación y recesión. El panorama resulta complejo y a ello cabe añadir la posibilidad de que en los Estados Unidos se vuelvan a conquistar rendimientos muy buenos en este ciclo que, a pesar de no alterar significativamente las existencias finales proyectadas, puedan llegar a generar un tono negativo en el sentimiento del mercado, y que sumado a la escasa venta que se registró en esta temporada en nuestro país, pueda desembocar en una suerte de cuello de botella en el primer trimestre del próximo año.

Cautos

Los analistas económicos comienzan a ser cautos también acerca del futuro crecimiento económico de China. En este sentido, el grupo Goldman Sachs recortó su pronóstico de crecimiento para este año del 11,4% al 10,1%, atribuyendo la caída a las restricciones gubernamentales al crédito y a la desaceleración del mercado inmobiliario en esa nación. También el informe trimestral de commodities del Deutsche Bank se muestra muy prudente en lo concerniente a la evolución de estos activos en el corto y mediano plazo. Estos especialistas señalan que los precios continuarán deprimidos durante el verano boreal y que recién podrían mejorar hacia el final del corriente año. Un claro indicador de la marcha general del mercado de materias primas es el índice de fletes del Mar Báltico, que refleja una canasta de viajes de carga frecuentes. Este índice ha sufrido una caída del 46% en algo más de un mes, reflejando la debilidad y el escaso interés en las plazas mundiales de materias primas. Esta baja del índice es la más acentuada desde agosto de 2005.

En el informe de oferta y demanda de mañana, el USDA seguramente ajustará su estimación de la producción argentina de soja, elevándola de 54 millones de toneladas a 55 millones, cifra concordante con la estimación de la Bolsa de Cereales de Bs. As.

La estimación de soja brasileña, de 69 millones de toneladas, se encuentra ligeramente por encima de la difundida por el Ministerio de Agricultura de ese país y seguramente no será revisada. En relación con China, interesa seguir la cifra de producción que será revelada por el USDA para esta campaña. El mes pasado, esta estimación fue de 14,6 millones de toneladas y ella se encuentra sujeta a una nueva revisión. La producción del año anterior fue 100 mil toneladas superior a la que se proyecta actualmente. También cobrarán relevancia los números de importación de este país. Para el año comercial que ya concluye se proyectan compras por 47 millones de toneladas y para alcanzar esta meta se requiere un promedio de 4,3 millones de toneladas por mes para lo que resta de la temporada, lo que indicaría que el USDA no elevará su pronóstico del mes anterior. Las importaciones del nuevo ciclo comercial 2010/11 fueron proyectadas en 49 millones de toneladas y esta cifra también se encuentra sujeta a un probable incremento, a la luz de varias proyecciones privadas.

Informe de Panagrícola

Dejá tu comentario