12 de octubre 2010 - 00:00

EE.UU., todavía indefenso ante una ciberguerra

Washington - Los expertos informáticos lo llamaron el «primer golpe digital». La retórica militar empleada para describir el ataque con el troyano Stuxnet contra una planta nuclear en Irán deja al descubierto uno de los mayores temores actuales de muchos Gobiernos: que el frente de batalla se traslade a internet.

Sobre todo en Estados Unidos se siguió con preocupación el certero zarpazo del virus informático. Y es que pese a los largos años de esfuerzos, la primera potencia mundial sigue sin estar a buen resguardo de los peligros de la red.

Las Fuerzas Armadas cuentan ya con un comando especial, el US Cyber Command, con el fin de defenderse de posibles ataques virtuales contra las redes de suministro eléctrico y de telefonía móvil norteamericanas o contra el sistema bancario. Pero la unidad sigue sin estar preparada para su trabajo, medio año después de su puesta en marcha.

El tiempo apremia. Sólo en el campo militar es necesario proteger las 24 horas del día unas 15.000 redes y siete millones de computadoras. Y los enemigos son muchos: unas 250.000 veces por hora se registran intentos de ataque contra los sistemas. Se estima que unos 100 servicios de inteligencia buscan constantemente algún agujero por donde colarse en las redes estadounidenses.

Hipótesis

Los supuestos apuntan a mucho más que ataques convencionales. Los intrusos podrían robar las pautas de funcionamiento de sistemas de armas o boicotear operaciones militares íntegras. «La tecnología de la información es la base para todo lo que hacen las fuerzas militares de Estados Unidos», se-ñala el vicesecretario de Defensa norteamericano, William Lynn.

El analista informático Richard Stiennon, de la compañía IT- Harvest, considera que las Fuerzas Armadas descuidaron durante mucho tiempo el desarrollo tecnológico. «Estamos 10 o 15 años atrás», señala. Lynn cree que una docena de programadores habilidosos podría poner al país en serios aprietos. «La misma tecnología que abre nuevas posibilidades crea también nuevos peligros», advirtió recientemente el presidente Barack Obama.

Estados Unidos hace frente a un nuevo tipo de guerra, que ni siquiera puede ser bien definida por los militares. Por ahora sólo está claro que el conocimiento empieza a ser más importante que las armas.

«El combate en internet es una guerra de maniobras en la que la velocidad y la flexibilidad son lo que más cuenta», dice Lynn. Y el Cyber Command se atasca ya en la búsqueda del personal adecuado. «¿Nuestro mayor desafío actual? Encontrar a la gente que necesitamos para esta misión», apunta Keith Alexander, el máximo comandante de la unidad cibernética.

El plan es que el grupo cuente pronto con 1.000 empleados con refinados conocimientos informáticos.

Alexander tiene ciertas limitaciones. Su equipo actual está conformado por unidades ya existentes del Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y los «marines». «No hay gente nueva, ni dinero fresco ni oficinas nuevas», resume la portavoz del Pentágono, Rene White.

La composición del equipo implica de por sí ya un problema. La jerarquía previamente definida sólo deja clara la cadena de mando del presidente al comandante del equipo; más abajo ya se pueden ver las primeras pugnas por las competencias, según expertos.

La idea debe ser que el comando tenga una organización distinta de la clásica jerarquía militar, consideró recientemente el experto en seguridad informática Michael Tanji en la revista especializada Defense Technology International.

Otro flanco débil son las limitaciones formales de Cyber Command, que tiene su ámbito limitado a servidores militares y a webs del dominio «.mil». Ataques dirigidos a sitios que acaban en «.gov» o «.com» son competencia del Departamento de Seguridad Nacional o del FBI.

Agencia DPA

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