11 de agosto 2010 - 00:00

Efecto Moreno: se perdieron ya 12 millones de cabezas de ganado

La primera campaña de vacunación del SENASA de este año, que se llevó a cabo entre febrero y marzo, registró 48 millones de cabezas, 12 millones menos que en 2007, cuando ese número ascendía a 61 millones. Según el sector privado, esta situación se debe a la sequía y a las «erróneas» políticas del Gobierno implementadas para el sector; sobre todo, por la intervención de los mercados y el cierre de la exportación de carne que impulsa el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para intentar mantener el precio de la carne en los grandes supermercados y en las carnicerías.

Para los productores, recién entre 2014 y 2015 la Argentina llegará a tener un stock ganadero que rondará los 56 millones de cabezas, un número que seguirá muy lejos de los 61 millones de cabezas que existían en 2007. «Hoy el Gobierno ya no puede hacer nada; si quiere ayudar a los ganaderos, tiene que dejar de intervenir en el mercado. Moreno tiene que dedicarse a otra cosa, porque ya destruyó la ganadería y debe entender que la única manera de mejorar esta situación es dejar libre al mercado», aseguró ayer a este diario Víctor Tonelli, consultor ganadero. Aunque advirtió: «Debemos reconocer que desde 2006 en adelante el sector no sólo se vio perjudicado por las medidas políticas, sino también por la sequía. Yo diría que las culpas son compartidas: un 70%, políticas equivocadas; y un 30%, el clima».

Por su parte, Alfredo Rodes, especialista en ganadería de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), asegura que «con respecto a 2005 el stock ganadero cayó 10 millones de cabezas debido a la liquidación de animales por la terrible sequía que afectó al país y por las medidas del Gobierno que atentaron contra la actividad».

Pese a las quejas del sector privado, la ganadería es un negocio rentable y lo seguirá siendo en el largo plazo, ya que los precios de la hacienda son muy buenos y tienden a incrementarse debido a la escasez de animales. De hecho, el valor de la hacienda subió casi un 100% en tan sólo ocho meses: a principios de este año, el kilo de novillito vivo costaba $ 3,50, mientras que hoy ese valor llega a los $ 7.

«La semana pasada, en un remate en Bahía Blanca, el novillito llegó a pagarse más de $ 10 el kilo vivo, lo que marcó un valor récord. Pero, si bien el negocio es rentable, no hay seguridad en el corto plazo», dijo a este diario el consultor agropecuario Arturo Navarro, quien además advirtió: «El hecho de que el precio de la hacienda esté tan alto hace que los productores no puedan reponer la hacienda que liquidaron a lo largo de estos años».

Por último, Rodes aseguró: «Todas las miradas están puestas en la próxima vacunación, que será en diciembre. Esos datos nos permitirán saber con exactitud cómo está la situación ganadera».

Mientras tanto, el Gobierno -a través de Moreno- intenta mantener el precio de la carne en las grandes cadenas de supermercados e incentivar el consumo de carnes alternativas, como el cerdo y el pollo.

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