1 de noviembre 2012 - 14:13

El 10-E, la fecha crítica de la economía bonaerense

La tregua Cristina-Scioli. El Presupuesto. Letras más caras. La variable del link

Cristina de Kirchner conversó con Daniel Scioli: la tregua tendría hoy el primer efecto si se aprueba presupuesto bonaerense.
Cristina de Kirchner conversó con Daniel Scioli: la tregua tendría hoy el primer efecto si se aprueba presupuesto bonaerense.
En tres etapas, al arranque con Cristina de Kirchner y en el «spring» final con Gabriel Mariotto -una, larga, por teléfono el fin de semana; otra el lunes, mano a mano-, Daniel Scioli desmalezó la duda monumental sobre qué harían los K a la hora de tratar el Presupuesto bonaerense.

Anoche, a pesar de que siempre acechan un margen de error y los imponderables, el gobernador cerró su jornada -en clave artística junto a Jorge Telerman- con la semicerteza de que hoy, primero en Diputados y luego en Senado, se discutirá y aprobará el cálculo de gastos y recursos de 2013.

Hay una sola interpretación. En el tramo último del año, tras meses de aspereza, la relación entre la Casa Rosada y La Plata empezó a transitar en una atmósfera de tregua. El retoque parcial de Scioli a la Ley de Hábitat (impuesto a countries) que impulsó Alicia Sánchez, esposa de Luis DElía, fue el primer indicio.

Las objeciones que deslizó el gobernador, de haberse producido en un contexto de hostilidad con Olivos, hubiesen lanzado a una jauría ultra-K en su contra. No ocurrió: los reproches se limitaron a un puñado de cuestionamientos susurrados y periféricos.

Si en estas horas, Scioli consigue que le voten el Presupuesto 2013, habrá avanzado un casillero hacia la fecha crítica de la economía bonaerense: el 10-E. En la primera quincena de enero, cierra el año fiscal más duro de la última década para la provincia.

No sonó un juramento de la Presidente sobre auxiliar financieramente a La Plata antes de fin de año. Sin embargo, el aval al Presupuesto induce una primavera política que replica la distensión que existió en el diálogo entre Cristina de Kirchner y Scioli.

Quedan, igual, hilachas. La esencial es financiera: la provincia necesita, de mínima, unos 4.000 millones de pesos para completar los pagos primarios de la última parte del año que incluyen dos masas salariales -en estos días y en diciembre- más media del aguinaldo.

La reactivación, leve, de la Economía sumada a la estampida de la inflación permitieron mejorar los ingresos propios y, en paralelo, los fondos girados por coparticipación federal. El ajuste -racionalización del gasto en dialecto sciolista- aportó otro poco.

Así y todo, no alcanza. Sistemáticamente, la provincia debe salir al mercado a colocar Letras: ayer, la ministra de Economía, Silvina Batakis, monitoreó la toma de deuda por 443.310.000, mayoritariamente a corto plazo (42 días) y a la tasa más alta del año: 17%.

A principios de octubre, una colocación similar costó 3 décimas menos. En aquel caso, la variación en la tasa fue mayor que la anterior. No fue inocua la parrafada de Gabriel Mariotto al plantear que la deuda bonaerense se «pesificaría» como había ocurrido con la del Chaco.

El 29 de agosto, Economía tomó deuda al 15,55%, el 3 de octubre, luego del «bloopper» de Mariotto, pagó un 16,7%. A mediados de julio, siempre en el segmento de los 42 días, la tasa fue de 15 puntos. Ayer, 90 días más tarde, convalidó 2 puntos más.

El circuito interno, de bancos y aseguradoras, nutre mes a mes las necesidades financieras de la provincia, pero el stock de Letras no alcanza para cumplir, sin un auxilio o una colocación de bonos, la demanda de recursos para cumplir con los pagos de fin de año.

En agosto, Scioli recurrió a un mecanismo que estrenó José Manuel de la Sota, y metió en el mercado un bono en argendólares -se paga en pesos, pero a valor del dólar oficial, más un 9%- por u$s 192 millones. La operación, con una rentabilidad proyectada de entre un 23% y un 30% anual, arrimó fondos frescos. Y caros.

La Casa Rosada autorizó a último momento el mecanismo: la colocación se hizo el viernes, y la firma de Economía se concretó el martes anterior.

Una alternativa que se evalúa en la provincia es emitir una nueva tanda, pero por u$s 400 millones. En los cálculos más detallistas, esa potencial colocación le permitiría a la provincia resolver buena parte del compromiso salarial de la última parte del año.

Pero hay -siempre- un inconveniente. La provincia se convirtió, con su dólar link, en un acreedor tentador que compite con YPF, que también rastrea capitales. La mirada más benévola sostiene que la alta liquidez del circuito no altera la ecuación y pueden operar en simultáneo.

Por lo pronto, en la provincia tienen proyectado el segundo link para fines de noviembre. Podrían, en ese tránsito, aparecer otros recursos. ¿Un nuevo préstamo de la ANSES, como el que se otorgó a mitad de año?

El universo de la economía, claro está, aparece supeditado a los vaivenes de la política. Nada garantiza que la tregua que se instaló, como un bálsamo en la provincia tras la charla entre Cristina de Kirchner y Scioli, perdure indefinidamente.

En el sciolismo juegan con los modismos del calendario: el 10-E, cuando se terminan de que liquidar los salarios de diciembre, cerraría la etapa más escaldada de los últimos años. Un respingo de la economía y el ingreso del universo político en frecuencia electoral podrían convertir 2013 en un año menos turbulento.

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