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El arte despide a Lucian Freud
Autorretrato de Lucian Freud: el nieto del fundador del psicoanálisis fue un retratista del alma.
Lucian, hijo del arquitecto Ernst Ludwig Freud (el más joven de los hijos de Sigmund) nació en Berlín en 1922 y emigró con su familia al Reino Unido en 1933, cuando tenía 10 años, escapando del nazismo. Estudió artes, residió en Italia y Francia, trabajó como marino mercante y recorrió muchas ciudades del mundo. Fue un bohemio y nunca le importó demasiado el dinero. «Las deudas me estimulan», solía decir. En su primera exhibición individual, en la Lefevre Gallery en 1944, expuso su celebrado cuadro «El cuarto del pintor».
La elección de sus modelos no respondían al canon tradicional de belleza, sino a veces todo lo contrario (como lo demostró en la obra antes citada). En sus Memorias, declaró que sus retratos están basados en «la esperanza y los recuerdos y la sensualidad y la participación, la verdad...» Y agregó: «Pinto gente no por lo que quisieran ser, sino por lo que son». De espíritu libre y rebelde (nunca aceptó un encargo), retrató a amigos, familiares y gente corriente siguiendo un sólo principio: «El retrato es la persona».
Su cuadro «After Cezanne» fue comprado por la Galería Nacional de Australia al exorbitante precio de $7,4 millones de dólares. Un pequeño retrato de la reina Isabel II, donde la mostró más envejecida de lo que es (o quizá «más al natural») provocó controversias en Gran Bretaña y la prensa no lo trató muy bien.
Su estilo, que tuvo alguna referencia surrealista en los inicios, culminó en un acercamiento psicológico, figurativo pero intenso, hacia el alma humana. Algún crítico lo definió, y al pintor no le disgustaba la clasificación, como «anti romanticismo».


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