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“El artista debe despertar conciencias”
Bruno Arias, premio «Consagración» del Festival folklórico de Cosquín 2013, se presentará en La Trastienda
Arias: «El premio aporta en lo mediático, en lo comunicacional. A lo mejor, ahora tengo mejores contratos, Pero sin demagogia, lo mejor es que te legitime la gente de tu lugar, los pueblos originarios».
Tiene tres discos editados, «Changuito volador» en 2005, «Atierrizaje», de 2007, y «Kolla en la ciudad», de 2012, y con su estilo combativo, sus músicas ligadas a Jujuy sin renegar de otras influencias y su flamante premio «Consagración» en el último festival de folklore de Cosquín, hará una presentación en La Trastienda de Buenos Aires el próximo 15 de marzo.
Periodista: Sus actuaciones traslucen un fuerte compromiso político, sobre todo con las causas indigenistas.
Bruno Arias: Con el tiempo, y diría mucho más después de instalarme en Buenos Aires, empecé a tomar conciencia del papel del artista. Por supuesto, trato de divertirme cuando canto, pero también como público me gustan los cantores que dejan un mensaje. Para mí, siempre tiene que haber algo que despierte la conciencia. Me gustan personas como Jaime Roos, alguien verdadero que tiene letras con mucho mensaje, Víctor Jara, que es mi gran referente, Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, León Greco, Teresa Parodi, Víctor Heredia. No soy un militante político; en todo caso, milito en las causas que me parecen justas. A lo mejor sería más útil si tuviera actividad en un partido; pero por el momento mi participación es sólo desde el escenario.
P.: Hay quienes cuestionan esa actitud.
B.A.: Siempre están los que cuestionan. Hay un sector del público que me sigue reclamando que haga un estilo más cercano al primer disco, «que no me meta en política». También puede darse esa discusión en el propio seno de mi grupo, con mis compañeros músicos, que a veces han opinado que en tal lugar quizá era conveniente hacer algo diferente. Pero es que cuando hago lo que siento, como cuando subí a un grupo de indígenas qom al escenario de Cosquín, resulta muy emocionante y creo que hice lo que tenía que hacer.
P.: ¿Qué aporta a su carrera un premio como el reciente «Consagración» de Cosquín?
B.A.: Es algo lindo. Y sirve dependiendo de lo que uno crea. Aporta en lo mediático, en lo comunicacional. A lo mejor, ahora pueda tener mejores contratos, pueda poner mejores condiciones para tocar. Puede que sirva como chapa. Pero, sin demagogia, creo que la consagración máxima es que te legitime la gente de tu lugar, de tu provincia, los pueblos originarios. En ese sentido, por suerte, creo que empezó a pasarme hace un par de años.
P.: ¿Qué pérdidas y qué beneficios le trae vivir en Buenos Aires?
B.A.: Me he ganado algunos reproches. Y diría que estando acá he perdido parte del ritmo, de mi modo de vida, de la tranquilidad, del paisaje. En lo positivo, acá he ganado en profesionalismo como artista y me tuve que comprometer con la exigencia de la ciudad; y además, vivir aquí me permite estar muy cerca de artistas que admiré toda la vida. Y no hace falta que agregue que lo que resuena en Buenos Aires se escucha en todo el país.
P.: ¿Cómo será su concierto del 15 en La Trastienda?
B.A.: Será un repaso de los tres discos y algunos temas nuevos; y tendré algunos invitados. Estaremos adelantando algunas cositas de un disco que espero hacer este año, con ritmos de Jujuy no siempre muy escuchados como el pim pim, que tiene que ver con la cultura chiriguano-chané. Esa es mi búsqueda. Partir de los ritmos tradicionales, de expresiones como la anateada o la erkenchada, bien propios del carnaval jujeño, y llevarlas a un sonido universal. Quiero hacer folklore pero abierto como para que sea también música del mundo; que la forma sea nacional pero el lenguaje sea universal. Ojalá que lo logre y que este próximo disco sea distinto a los anteriores, algo que también siempre me interesa: no repetirme ni traicionarme.
Entrevista de Ricardo Salton


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