- ámbito
- Edición Impresa
El baile del caño llegó al Colón
A diez años de su estreno en París, el argentino radicado en Francia, Luis Naón trajo al Colón «Santa Nitoca», con la mezzo Susanna Moncayo como una bailarina de «peep-show», y un ensamble de siete instrumentistas.
Periodista: ¿En qué consiste esta propuesta?
Luis Naón: Es inusual por el trabajo inicial con Yves Pagès, de darle la voz a un personaje mudo por naturaleza, que es una estrella de «peep-show», una suerte de comercio sexual presente en Francia, Alemania y Estados Unidos, pero desconocido acá. Es un teatro donde hay una bailarina y el público está detrás de espejos velados. El punto está entre la cuestión psicológica de cómo meterse en este personaje y la situación de representación absoluta que implica una persona comerciando con su cuerpo a través de estos espejos, una situación teatral arquetípica pero inhabitual.
P.: ¿Cómo fue su trabajo con el escritor?
L.N.: Fuimos trabajando juntos, definiendo la temática, y la elección del personaje fue una idea de él. Mis prerrogativas fueron que tenía que haber sólo una cantante, mezzosoprano, y él inventó un segundo personaje, una voz en off, llamado Didascalia que cuenta quién es Santa Nitoca, el seudónimo de la bailarina. Esta obra se estrenó en Francia hace 10 años pero en versión de concierto.
P.: ¿Cómo definiría su lenguaje?
L.N.: Más que de eso yo podría hablar de las influencias o motores de la creación, que en mi caso tienen raíz en mi infancia en la Argentina. Dos cosas que me marcaron fueron tocar rock, guitarra eléctrica, improvisar en ese marco, y por el otro el canto: yo integraba el coro de niños del Teatro Argentino, y de ahí vienen mi gusto por la escena y una vocalidad en el lenguaje mismo. Con el tiempo me di cuenta de que el estilo que se iba decantando, a pesar de apropiarme de técnicas de composición espectrales, dodecafónicas, nuevas técnicas, tenía que ver con la expresividad de la ópera italiana, el rock y el blues y también el tango.
P.: ¿Qué significa entonces constituir un lenguaje?
L.N.: Para mí es encontrar para una obra cuál va a ser el ángulo desde el que la voy a encarar: si para eso tengo que recurrir a un blues o un tango lo voy a hacer, sin preguntarme demasiado si eso va a entrar en determinado estilo. Siempre admiré la capacidad de renovarse de Ligeti, que supo estar a la expectativa de la próxima influencia, tal vez porque tenía algo que sabía que nunca iba a traicionar.
P.: Usted enseña composición en los Conservatorios de París y Ginebra. ¿Qué opina de la formación que se imparte aquí?
L.N.: Hay un punto complicado pero que es común a todos los países, y es la relación con la práctica y la experiencia. Cuando la práctica no es muy asidua, en una primera instancia se analiza y se estudia mucho, pero la personalidad queda un poco en segundo plano. Nos ha pasado a todos, pero lo importante es tener una segunda obra en que se vaya formando la personalidad, y eso es difícil de transmitir en la enseñanza, por eso que haya muchos autores y obras contemporáneas nunca puede ser malo, sino todo lo contrario.
Entrevista de Margarita Pollini


Dejá tu comentario