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El Ballet Biarritz, entre lo mejor del año
El espectáculo de tintes ecológicos «La sangre de las estrellas» demostró la óptima preparación técnica de cada uno de los bailarines de la compañía que dirige Thierry Malandain.
El ciclo del Mozarteum Argentino continuó de manera brillante con la presentación del Ballet Biarritz, dirigido por Thierry Malandain . La obra elegida fue «La sangre de las estrellas» (estrenada por la compañía en 2004), a cargo de un grupo de dieciséis bailarines, provenientes de Francia, España, Portugal, Bélgica, Italia, Japón y Venezuela, y con una óptima preparación técnica que equilibra distintas escuelas de aprendizaje y calidades individuales.
«La sangre de las estrellas» parte de una recreación un mito grecolatino ligado a la vida de Calisto y la transformación de los hombres en osos. La metamorfosis y el ataque a la naturaleza por parte del hombre son las bases de este hermoso ballet que opone a las acciones superficiales e irreflexivas la necesidad de una toma de conciencia de sus efectos actuales y de los peligros que asechan en el futuro.
Marchas y valses de Johann Strauss, y «España», de Emile Waldteufel con su despreocupación y aire inconsciente se enfrentan a la profundidad de sugerida por las bellas canciones de Gustav Mahler en un juego de transformaciones hasta llegar a «la apoteosis del oso». Transformaciones no sólo coreográficas, sino también de vestuario e iluminación (que aquí son fundamentales) marcan el desarrollo de los 70 minutos de duración de un ballet planteado con originalidad y expansión técnica en el que los bailarines se agrupan según las necesidades expresivas de Malandain (hay dúos, tríos, pas de sept, etc., y también solos).
La parte final de la obra, ya con los hombres metamorfoseados en osos con la música del acto de las sombras de «La bayadera», de Minkus, con entrada de la compañía en arabesque, constituye una impactante escena llena de ternura y emoción.
Sin dudas, este espectáculo debido a la excelencia individual y colectiva del Ballet Biarritz y la sabiduría estética de Malandain produjeron una de las experiencias más significativas de la danza de esta temporada.


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