El BCE añadió que los bancos griegos podrán acceder a la liquidez a través del Banco de Grecia, mediante el programa de provisión urgente de liquidez. Así, la entidad que preside el italiano Mario Draghi intenta forzar a las autoridades de Atenas para que acepten las condiciones del rescate, que vence el 28 de febrero, lo que permitiría mantener el financiamiento oportunamente convenido. La misma asistencia que demanda draconianas medidas de ajuste que son las que justamente desea derogar el nuevo Gobierno del partido de izquierda radical Syriza.
La entidad monetaria europea dijo en un comunicado que "suspendió la renuncia de requerimientos mínimos de calificación de crédito para los instrumentos negociables emitidos o garantizados por la República de Grecia", que son usados como garantía en las operaciones de política monetaria. "La suspensión está de acuerdo con las normas existentes del eurosistema porque en este momento no es posible asumir una conclusión satisfactoria del programa en revisión", añadió.
Los bancos griegos que no tengan suficientes garantías podrán satisfacer sus necesidades de liquidez a través del Banco de Grecia, mediante el programa de provisión urgente de liquidez. Esto incrementa el riesgo de una aceleración de la corrida de depósitos en el sistema financiero de ese país.
Los bancos de la eurozona pueden recibir créditos del BCE a través de las operaciones de política monetaria ordinarias, pero también, de forma excepcional, a través de la provisión urgente de liquidez en caso de que tengan problemas temporales.
La renuncia de requerimientos mínimos que estaba en vigor hasta ayer permitía a los bancos utilizar bonos griegos en las operaciones de política monetaria del BCE, pese a que no cumplían los requerimientos mínimos de calificación de crédito porque Grecia se había acogido a un programa de rescate.
Como ahora no está claro si Grecia va a acogerse a un nuevo programa de rescate europeo, el BCE dejó de aceptar los bonos griegos como garantía en sus operaciones de refinanciación.
Los instrumentos afectados dejarán de ser aceptados como avales el 11 de febrero, cuando vence la actual subasta semanal del BCE.
En tanto, el Gobierno de Alexis Tsipras podría quedarse sin fondos el 25 de febrero, calculó la agencia Bloomberg, lo que también incrementa la presión para que acepte la ayuda europea y renuncie a sus reclamos de una quita en el capital de la deuda nacional y de un relajamiento en las condiciones de ajuste.
La decisión del BCE se conoció anoche, en vísperas de la reunión que el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, mantendrá hoy en Berlín con su par alemán, Wolfgang SchTMuble.
Varufakis pidió ayer comprensión a Alemania ante las propuestas de su Gobierno, al tiempo que recordó que su país, Grecia, no es el único culpable de la situación, sino que hubo también errores en la gestión de la crisis.
"Tenemos que tirar juntos de la soga y entender que se trata se una crisis del sistema, que por lo tanto debe frenarse de forma sistémica, en lugar de señalar al otro con el dedo y preguntarle qué hacés vos", afirmó.
El ministro, que ayer se entrevistó en Fráncfort con Draghi, insistió en que "especialmente los alemanes pueden comprender que a una nación orgullosa no se la puede humillar por tanto tiempo sin dejarle ver la luz al final del túnel". "Nosotros fuimos la primera pieza del dominó que cayó. Pero no somos responsables del efecto dominó, añadió, intentando ablandar la postura intransigente de la canciller alemana, Angela Merkel.
En tanto, Tsipras se mostró ayer conciliador en París al asegurar que sus propuestas "realistas" permiten un "acuerdo viable" y le pidió al presidente francés, François Hollande, que encabece un giro de la política económica de la Unión Europea (UE) volcado al crecimiento.
"Francia debe tener un papel preponderante, protagonista para este cambio de política", señaló Tsipras, en una declaración conjunta con Hollande, al cabo de casi hora y media de entrevista en el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa.
Antes, el premier griego se había entrevistado en Bruselas con los líderes de las principales instituciones comunitarias. Al cabo de la reunión, admitió que hay "desacuerdos", pero se mostró hoy "muy optimista" de poder superarlos. Sus interlocutores, en cambio, optaron por no hacer declaraciones.
| Agencias EFE, Reuters, AFP y ANSA, |
y Ámbito Financiero


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