Ciudad de México - El Banco de México (central) estará atento y preparado ante los diferentes escenarios que puedan presentarse tras las elecciones presidenciales, dijo el gobernador de la entidad, cuando falta un mes para los comicios hacia los que el izquierdista Andrés Manuel López Obrador marcha como favorito.
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Alejandro Díaz de León, quien lidera la entidad desde hace seis meses, señaló que con un cambio de Gobierno en diciembre "puede haber muchos escenarios" y que el proceder de la entidad será procurar una inflación baja y, en su ámbito, que la estrategia macroeconómica busque la estabilidad.
"Trataremos de ser muy constructivos pero muy claros y muy prudentes en cómo usar los instrumentos y en particular la política monetaria a fin de alcanzar nuestra meta", afirmó en una entrevista el lunes, al ser consultado sobre si alguna de las propuestas electorales de los candidatos presidenciales lo preocupaba.
López Obrador, quien ha asegurado que respetará la autonomía del banco central (Banxico) y que no expropiará ni estatizará empresas ni bancos, ha sido acusado por sus opositores de querer implantar en México medidas "populistas" similares a las del fallecido presidente Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, país sumido en una profunda crisis económica y social.
El veterano político de 64 años, que competirá por tercera vez seguida por la presidencia, responde que no imitará modelos foráneos sino fórmulas mexicanas y que revisará decenas de contratos petroleros licitados desde 2015 para determinar si fueron adjudicados sin actos de corrupción. Pero su discurso de gobernar para favorecer a los más pobres, cerca de la mitad de los 125 millones de habitantes del país, ha generado dudas sobre si podrá hacerlo sin una expansión excesiva del gasto con consecuencias inflacionarias.
Después de haberse acercado al 7% en 2017, el nivel más alto en 17 años, la inflación mexicana comenzó a descender este año, pero Banxico ha admitido que el balance de riesgos para los precios continúa sesgado al alza en un entorno de alta incertidumbre.
La entidad decidió hace dos semanas mantener la tasa interbancaria a un día en un 7,50 % por segunda vez consecutiva, tras una última alza de febrero que la llevó a un máximo de más de nueve años para contener las presiones inflacionarias.
Pero el peso mexicano y su depreciación podrían echarle leña al fuego.
Y es que la fortaleza del dólar, principalmente, y la incertidumbre sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, que conforman Canadá, Estados Unidos y México) podría golpear más a la moneda local.
El peso ha perdido este mes un 5,2% frente al dólar, borrando las ganancias que había acumulado en el año.
El dólar cotizaba ayer a 19,75 pesos, pero llegó en su moemnto a los 20,03 pesos, lo que elevó las apuestas en el mercado a que Banxico podría actuar si se mantiene varios días sobre las 20 unidades.
Sin embargo, Díaz de León sostuvo que el mercado cambiario se ha comportado de manera ordenada y líquida y que solamente si se registraran episodios de extrema volatilidad y de estrechez de liquidez, la Comisión de Cambios -conformada por Banxico y la Secretaría de Hacienda- revisarían la situación.
"En lo que va del año, el mercado ha sido líquido, ha sido profundo y eso nos ayuda a tener la tranquilidad de que el precio puede subir o puede bajar pero está reflejando las condiciones de mercado", dijo.
"En la medida en que haya algún evento que deba ser reflejado en el tipo de cambio real, por consecuencia en el tipo de cambio nominal, dejaremos que ese ajuste se dé pero, que se dé de una manera ordenada", agregó el funcionario.
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