6 de diciembre 2017 - 23:01

El bitcoin vuela gracias al Estado

El bitcoin vuela gracias al Estado
Al darse una discusión global sobre cambiar el patrón dólar por una canasta de monedas, en 2011 varios medios me publicaron una columna -"Crisis global, América Latina y bitcoins"-, donde sugería audazmente tener en cuenta al bitcoin (Btc). Luego, en 2013, en otra -"¿Invertir en bitcoins?"- decía que me había perdido una inversión cuyo rendimiento había sido de 4.000% ya que, al escribir la primera, la moneda digital cotizaba a u$s30 por unidad, pero no compré, y ya llegaba a 1.200. Hoy supera los u$s11.000, de modo que todo el universo Btc, unos 18 M de unidades actualmente -sobre un máximo de 21 M que pueden "emitirse"- supone más de u$s210.000 M.

No adiviné, era lógico, lo dice la ciencia. El racionalismo despreció a la metafísica que habían expuesto ya los griegos, en particular Aristóteles. Esta ciencia es el estudio de por qué el cosmos -la física- se mueve del modo en que lo hace, es decir, de los principios que generan los movimientos físicos. Así, observando la metafísica puede adelantarse el desarrollo de la física: por caso, de una acción, podremos esperar una reacción inversa semejante.

Uno de estos principios dice que la violencia destruye y la define, precisamente, como aquella fuerza extrínseca -extraña al desarrollo natural, espontáneo- que pretende desviar, degenerar, el desarrollo normal. Por eso, cuando el Estado -en tanto monopolio de la violencia- interfiere en la sociedad, destruye, provoca caos. Así, es fácil saber si un país crecerá o no, según aumenten o disminuyan las acciones coactivas -violentas- sobre la sociedad, el mercado.

Por esto, y sin dudas, las monedas "privadas" tienen futuro mientras que los monopolios estatales como el dólar, euro, etc. -coactivamente impuestos, de "curso forzoso"- van cayendo. Así, el Btc es exitoso, vuela, porque no depende de ningún Gobierno, de ninguna "autoridad" monetaria, y permite escapar de la coacción estatal: que el mercado se desarrolle naturalmente sin la destrucción que supone la violencia estatal.

Como señala Miguel Boggiano, las criptomonedas escapan a los acuerdos de intercambio de información fiscal, como el de la OCDE o los enmarcados en el FATCA (acuerdos IGA) que tiene EE.UU. Las transacciones con Btc pueden estructurarse tal que su rastreo sea imposible, a través de "mixing services". Según la OCDE, en 2020, el 66% del trabajo será informal -hoy 50%-, lo que implica un submundo potencial para el Btc estimado en u$s13 B.

Frente a semejante avance ya comienza a hablarse de "burbuja". Warren Buffett, George Soros, Robert Shiller, Jordan Belfort, entre otros, descreen del Btc. Pero existe un dicho en Wall Street: "Cuando llega ese momento en que -hasta- tu jardinero compra una acción, vende inmediatamente". Pero lo cierto es que mi jardinero compró Btc hace meses, cuando valía u$s4.000, ya ganó el 200% y sigue subiendo.

A Wenceslao Casares, de los gurús que más saben de Btc en el mundo, le preguntaron cuánto valdrá en el futuro y, sabiamente, respondió: "Tendrá un valor distinto", sin precisar cuál. Personalmente no sé qué va a pasar, no soy adivino y el mercado se mueve en tiempo real, espontáneamente, siendo absolutamente impredecible, de aquí que la planificación estatal no tenga sentido.

Ahora, quien compró Btc a 30 y hoy lo vende ganando el 36.000% no cree que sea una burbuja. Lo que sí veo entre sus detractores es que tienen el germen mercantilista, estatista. Tienen que olvidarse del valor "objetivo" de las cosas ya que los valores más importantes son intangibles, como la tecnología, y el principal recurso natural es el cerebro humano. El Btc no vale porque se use mucho o poco como moneda, sino porque hay gente dispuesta a pagarlo, ¿por qué? no lo sé exactamente, pregúntenle al mercado... ¿Se pincha o sube hasta 10 M? No lo sé, pero el que ganó 36.000% está feliz.

Entonces, el principal problema no es que sea una moneda con una aceptación poco extendida, sino que el Estado coarte al Btc -¡si puede!- quitándole su principal ventaja. Joseph Stiglitz ya dijo que "deberían prohibirlo" porque "la razón por la cual la gente quiere una moneda alternativa es para participar en actividades viles, lavado de dinero, evasión fiscal", entonces, se debería "exigir la misma transparencia en las transacciones financieras con Btc que la que hay con los bancos".

Y Stiglitz concluyó que, si esto sucediera, el mercado del bitcoin "simplemente colapsaría". Y, en esto, tiene razón. Precisamente, hasta hace poco, el 90% de las transacciones con Btc se realizaban en China, pero desde que el Gobierno aumentó las regulaciones, empezaron a irse a Japón y Corea del Sur.



(*) Miembro del Consejo Asesor del

Center on Global Prosperity,

de Oakland, California

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