El billete paralelo finalmente se desinfló en las cuevas del microcentro porteño ante una leve corrección del tipo de cambio implícito, siempre un faro para los cambistas informales. El "blue" retrocedió diez centavos hasta $ 11,80, luego de aumentar casi $ 1,00 en una semana. "Como bajó la demanda tuvimos que retroceder un poco con el precio", comentó un cuevero.
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El "contado con liquidación" para fugar divisas del país trepó diez centavos para finalizar en los $ 10,87, al tiempo que el denominado dólar "Bolsa" perdió sólo dos centavos a $ 11,28. El miércoles la ANSES habría reaparecido en la plaza para vender bonos en dólares -especialmente AA17- y así acotar la marcha alcista del tipo de cambio implícito, estrategia popular en la cartera económica durante diciembre del año pasado.
"El dólar comenzó nuevamente a retrasarse. La tendencia es al alza porque la inflación es alta y tenemos que esperar una evolución del tipo de cambio oficial similar a la inflación", dijo en declaraciones televisivas el extitular del Banco Central Aldo Pignanelli. Ayer, el ente rector continuó con su programa de microdevaluaciones, cerrando la divisa a $ 8,068 en el mercado de cambios.
Con un volumen operado que creció un 53 por ciento hasta los 340 millones de dólares, la mesa de dinero del Central logró absorber 120 millones de dólares ante una demanda disminuida. Según operadores, se percibió una restricción mayor a la habitual por sobre las autorizaciones para pagar importaciones. El mercado de futuros, en tanto, registró una ola de ventas en todos los plazos por parte de entidades oficiales. En el Rofex de Rosario, los contratos a mayo y diciembre fueron los más operados con cierres del $ 8,090 y del $ 9,487 respectivamente.
"Las diversas cotizaciones de la divisa estadounidense se despertaron. No obstante, las subas acontecidas en estos días estarían acercándose al techo, por lo que es tiempo de ser precavidos con las posiciones dolarizadas de corto plazo", dijo la consultora Delphos Investment. En ese sentido, el economista Gustavo Ber observó que los inversores "ya no buscan sólo coberturas, sino que siguen siendo apreciadas las atractivas valuaciones relativas a nivel regional".
Fue un día de tomas de ganancias generalizadas para los títulos nominados en dólares. En un contexto de negocios anémico, el ránking de perdedores fue encabezado por el 3,01 por ciento del Discount con legislación local. Las emisiones más recientes, el Bonar 2018 y el Bonar 2024, lo siguieron con un caída en torno al 0,80 por ciento, mientras que los pesos pesados de la plaza, el Bonar X y el Boden 2015, convalidaron un retroceso cercano al 0,40 por ciento.
Para los bonos que cotizan en Wall Street, el panorama fue aún más oscuro, con desgastes del 2,34 por ciento en el caso del Discount y del 1,70 por ciento en el Par. En cupones, se notó mayor selectividad. Los inversores se encolumnaron detrás del derivado en pesos (la serie más atrasada), que terminó con un rebote del 1,66 por ciento.
Por su parte, las acciones nacionales siguen de récord en récord. El panel líder progresó un 1,56 por ciento para alcanzar su quinta marca histórica consecutiva de 7.374,81 unidades. Comercial del Plata encabezó los avances entre las líderes con un 13,05 por ciento y un creciente volumen de 12,9 millones de papeles que cambiaron de mano.
El miércoles trascendió que el Gobierno habría autorizado aumentos en las tarifas de electricidad que oscilarían entre un 20 y un 80 por ciento. Así se explica la escalada de Pampa Energía (+4,55%) entre las líderes y de Endesa Costanera (+20,20%), Capex (+13,92%), Central Puerto (+11,30%) y Transener (+7,49%) en el panel general. Edenor fue la excepción, con un descenso del 1,17 por ciento. La distribuidora ya agotó su potencial de mejora, acusando un ventaja del 130 por ciento en lo que va del año.
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