“El canje está bien: default no es eterno”

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«La mejor inversión hoy son los bonos de la deuda; las acciones son para inversores más sofisticados, profesionales, pero los bonos garantizan una renta del 11% en dólares que no iguala ninguna otra alternativa. El canje era necesario, porque no se puede vivir eternamente en default y le abrirá a la Argentina la posibilidad de entrar al mercado de capitales».

Rodeado de una ínfima parte de su colección de arte (el grueso está colgado en el MALBA, que él construyó), Eduardo Costantini habla de la actualidad financiera del país, pero también -como desarrollador de barrios privados- del fin de la ilusión de seguridad que daban esas urbanizaciones cercadas.

El empresario recibió ayer a un reducido grupo de periodistas en su «pent house» del edificio Grand Bourg -sobre Figueroa Alcorta- que levantó y vendió en tiempo récord, y admitió que «no podría repetirse un proyecto como éste porque en Buenos Aires no quedan terrenos».

De las paredes cuelgan obras de Ferrari, Kuitca, De la Vega, Xul Solar y hasta un retrato del Che Guevara pintado en los 60 por el artista brasileño Tozzi. Explica Costantini que es una obra «del período pop, muy en boga en esa época. Lo tengo porque me gusta el estilo, no por el personaje».

En un costado de su amplio living se yergue un Robert Indiana (el único «no latinoamericano» allí), una escultura formada por las cuatro letras de la palabra «Love», similar a decenas que este artista diseminó por todo el mundo.

A continuación, lo más saliente de los dichos de Costantini ayer.

  • El canje me parece muy positivo. Era lo que había que hacer y va a tener, creo, una aceptación del 70%. Es importante cómo raccionarán los bonistas italianos, por lo simbólico: son en su mayoría familias de no muchos recursos...

  • El tipo de cambio va a seguir retrasándose respecto de los precios porque el Gobierno va a usarlo como un ancla contra la inflación. La situación es inédita: las tasas son supernegativas y la gente igual no corre al dólar. Por eso los bonos son la salida.

  • Como soy optimista respecto de la recuperación de la economía mundial, las acciones de empresas extranjeras también son una buena alternativa para invertir.

  • Somos un país sin consistencia política. Con el canje volveremos a los mercados, aunque no sé cuándo. Tampoco hay un mercado interno de capitales; hoy es impensable que una empresa emita una acción, y colocar bonos también es difícil.

  • El canje no es la panacea para atraer a inversores del exterior, que miran todo: el canje y la foto de la Presidente rodeada de Evo Morales, Castro, Hugo Chávez... Es verdad que Lula se reúne con el canciller de Irán y la inversión llega.

  • El Gobierno argentino es ecléctico y no fácil de encasillar.

  • Las reservas del Central pueden usarse, pero no de manera indiscriminada; hace falta un Presupuesto transparente y una política fiscal.

  • El valor de los inmuebles va a seguir subiendo en forma escalonada; cada vez es más caro construir, y por eso los precios en dólares tienen que aumentar. Los valores, comparando con Europa y Brasil, siguen siendo baratos.

  • Ya ha habido hechos de inseguridad en Nordelta; es un tema que se complicó y se hizo más complejo. Tenemos un perímetro exterior de 22 km, entran todos los días 11.500 personas, trabajan otras 8.500... Es imposible no tener hechos delictivos. La ilusión de seguridad es falsa, tanto en los barrios cerrados como en los edificios con custodia. Hoy no se está seguro en ningún lado: el último ladrón en Nordelta entró nadando... Hay que ver dónde somos vulnerables y arreglarlo.


  • Nunca hice nada en Puerto Madero porque no terminó de convencerme el esquema: al no tener colegios ni supermercado está destinado a un público de matrimonios mayores, gente sin hijos, compradores del interior o del exterior que lo usan de dormitorio... Eso hizo que no pudiera conectarme con P. Madero.
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