17 de noviembre 2016 - 00:00

El caos en el equipo de Trump complica la transición en EE.UU.

Los medios lo adjudican a la desorganización y a la puja entre republicanos y el entorno del magnate por puestos clave.

Washington - A una semana de los comicios, hablar de caos en el futuro equipo de Donald Trump es precipitado. Pero sí está claro que entre los suyos hay fuertes turbulencias, una versión que tuvo que salir a desmentir el propio magnate en medio de rumores de la prensa.

"En marcha un proceso muy organizado mientras decido sobre el gabinete y muchos otros puestos. ¡Yo soy el único que sabe quiénes son los elegidos!", expresó en uno de sus mensajes de Twitter, luego de que los medios revelaran las disputas.

Las oficinas personales en la torre que lleva su nombre en Manhattan se convirtieron en un desfile de empresarios y políticos.

Pero hasta el momento sólo anunció que el presidente del Comité Nacional del Partido Republicano, Reince Priebus, será su jefe de Gabinete, y que Steve Bannon ocupará el lugar de jefe de estrategia y principal asesor de la Casa Blanca. El nombramiento de Bannon, considerado un representante de los sectores de la ultraderecha, encendió luces de alerta y abrió una espectacular polémica.

En primera lugar, cada vez está quedando más claro que Trump no contaba con ganar las elecciones. Se habla de unos preparativos deficientes, insuficientes e incluso grotescos. Algunos de los miembros del equipo de transición del actual Gobierno todavía siguen esperando que los contacte alguien del nuevo. Parece como si hubiesen conquistado un país que no conociesen y del que no tuviesen ni mapas.

La segunda razón es técnica. El jefe inicial del equipo de transición republicano, Chris Christie, fue reemplazado por el futuro vicepresidente, Mike Pence, lo que está ralentizando el proceso prácticamente hasta la parálisis. Falta una firma de Pence en un documento fundamental que regula cuestiones confidenciales. Y esto es más complicado de lo que parece.

Sin ese documento no hay acceso y sin acceso no hay transferencia. El 20 de enero, la fecha en que Trump asumirá como presidente, se acerca. Y a partir de ese día los diplomáticos no esperan escuchar un "siga así" en ninguna de las áreas, sino más bien una ruptura y tiempos difíciles en cuestiones como Irán o el cambio climático.

También son muchas las especulaciones sobre las personas a las que Trump colocará en su gabinete. Si bien el magnate republicano aseguró durante meses que quería secar el "pantano de Washington", entre los candidatos a entrar en su futuro Gobierno hay muchos sapos. Exbanqueros, exalcaldes, un jefe de partido, un exportavoz de la Cámara de Representantes, senadores, lobistas: puro establishment, gente con pasado político y experiencia. Hay una buena razón para eso: por lo que se sabe hasta ahora, el futuro "líder del mundo libre" necesitará de esa experiencia.

De acuerdo con el diario The Wall Street Journal, a Trump le sorprendió todo lo que supone la presidencia. Es sabido que no le gusta leer, no le interesan los detalles y delega siempre que puede. Pero ahora se encuentra ante actividades y aptitudes indisociables del puesto de presidente de los Estados Unidos.

Barack Obama le contó cuántas noches pasó estudiando actas y dosieres, lo inevitable que es hacerlo para un buen presidente. Lo que recae en la mesa del presidente no se puede delegar, afirmó Obama. Y el riesgo de fracasar tras tomar una decisión es del 40%, pero hay que tomarla.

Trump dio un par de entrevistas tras las elecciones pero por ahora no se arriesgó a conceder una conferencia de prensa. Eso es algo inusual en un presidente electo, que normalmente sólo deja pasar unos días antes de presentarse ante los medios. ¿Pero qué es normal estos días?

Al parecer el equipo de Trump también se torpedea a sí mismo. Según la prensa, se afilan los cuchillos para conseguir influencias y puestos. En el centro de ese equipo está la propia familia Trump, que tras las votaciones se dejó fotografiar en sus sillas doradas, como si fueran una dinastía.

El aparato de la campaña se desmorona en varios bandos. Después de que el coordinador de cuestiones de seguridad nacional, Mike Rogers, abandonase el equipo de Trump, los medios hablan de "purgas estalinistas".

Agencia DPA y Ámbito Financiero