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El carnaval de Río busca sobrevivir al ajuste y a su alcalde evangelista
Marcelo Crivella, ex obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, declaró públicamente su enemistad con la celebración. La fiesta representa uno de los principales ingresos de la ciudad.
PREVIA. A un mes de la inauguración, las principales “escolas” dieron un anticipo de lo que serán los desfiles en el sambódromo de Río de Janeiro.
Muchas escuelas ven el recorte de subvenciones del alcalde como la concreción de una "guerra" anunciada. El año pasado, un mes después de asumir el cargo, Crivella, un exobispo evangélico de 60 años plantó al "Rey Momo" y no le entregó las llaves de la ciudad, como lo hicieron todos sus antecesores. Tampoco asistió a ningún desfile.
Aunque Crivella (ex obispo de la iglesia Universal del Reino de Dios, nota del editor), dijo que los cariocas no aceptarían que fuera ahí con esa "máscara", fue criticado por ningunear el mayor evento turístico de la ciudad, que genera cerca de 1.000 millones de dólares.
Ajeno a los comentarios, Crivella se basó en la grave crisis que atraviesa la ciudad que fue sede de los Juegos Olímpicos en 2016 para entregar solo un millón de reales (unos 300.000 dólares), y no dos millones, a cada escuela del llamado Grupo Especial.
"No tuvimos dinero para pagar la subvención de forma integral. Mi responsabilidad como alcalde es enorme y no puedo dejar sin medicamentos a los hospitales ni puedo dejar sin merienda a los niños", se defendió Crivella el jueves pasado.
Pero Leandro Vieira, una de las voces del Carnaval que más duramente lo critican, no duda que Crivella tenía otras motivaciones. "Para la doctrina evangélica, el carnaval es la fiesta del diablo", zanja.
"Un evangélico puede pensar esto, pero el alcalde de Río no. Es una tradición que trae ingresos poderosos para la ciudad y eso es lo que más me asusta, porque demuestra que este pensamiento conservador puede ir incluso contra la lógica financiera. ¡Eso es casi criminal!", manifestó.
El presidente de Riotur, la oficina de turismo de la ciudad, Marcelo Alves, aseguró que no hubo razones políticas o religiosas en el recorte de recursos. "El alcalde no es un 'folião' (juerguista). Eso lo debemos respetar. Pero de ahí a que no le guste el Carnaval, es muy diferente. Le gusta tanto que, en una reunión, ¡hasta nos cantó un samba que grabó!", dijo Alves, asegurando que no hay día en que Crivella -un afamado cantante de gospel- no le llame preocupado por los preparativos.
Riotur, de hecho, trabajó para que la iniciativa privada apoyara a las escuelas, que se financian a través de la alcaldía, los derechos de televisión, los patrocinios y, algunas, con generosas donaciones de padrinos de la lotería clandestina, denominada "jogo do bicho".
Finalmente, Uber anunció un apoyo generoso y el gobierno federal también contribuyó. Las escuelas agradecieron, pero lamentaron que el dinero no hubiera llegado antes, cuando se planificaron los desfiles con un presupuesto menor. Ahora, la gran duda es si Crivella irá al Sambódromo. "Espero que esté ahí, porque es su función... y quien sabe si, al ver el desfile, hasta le guste", dice con picardía Pavão.
| Agencia AFP |


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