El caso Ingrid Grudke desbarata hipótesis de que los espías eran “cuentapropistas”

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Conversación de empresario Cristóbal López en la que hace referencia a la modelo activa operativo de seguimiento de los “Super Mario Bros”. Significa que existió coordinación de la AFI.

Siguen apareciendo pruebas del espionaje ilegal que la AFI realizó a opositores, pero también a miembros del entonces oficialismo, durante el gobierno de Mauricio Macri. Esta semana Ámbito reveló que, sólo entre enero y febrero de 2019, hubo 220 comunicaciones entre abogados y detenidos grabadas por la Agencia que conducía Gustavo Arribas. Y ahora el portal El Cohete a la Luna reveló una información que deja en claro hasta dónde llegaba la violación de la intimidad de los implicados y que evidencia que los espías no eran simples “cuentapropistas” como argumentó Macri para despegarse de su accionar.

El medio accedió a parte de las llamadas de los detenidos del Complejo Penitenciario de Ezeiza, escuchados en tiempo real por la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Agencia Federal de Inteligencia entre agosto de 2018 y febrero de 2019. Las revelaciones empiezan a revelar como hipótesis estructural que la AFI usaba esa información para operaciones ilegales. El seguimiento a la modelo Ingrid Grudke, tras una comunicación de Cristóbal López, es uno de los disparadores de esa hipótesis. El 25 de enero de 2019 los espías escuchan y transcriben un llamado entre López y “Lucas”, su contador y apoderado. Tras conversar de la causa y la situación de la empresa, López pregunta por el sobrino de su expareja, identificado como Franco. Luego habla con el propio Franco acerca de una foto de una escuelita, una tablet y un auto para que se movilice. Todo queda detallado en los registros de los agentes de la AFI, que los transcribían.

Pero hay más. Diez días después Martín Terra, el chef amigo de Gustavo Arribas que integró la Dirección de Operaciones de la AFI, conducida por Alan Ruiz, solicitó recursos para el espionaje ilegal a la modelo. “¿A dónde gestionó el efectivo para hacer el seguimiento de la Grudke????”, surge en un chat del grupo autodenominado Super Mario Bros. El mensaje estaba dirigido a la coordinadora del grupo, Denise Aya Tenorio. Eso significa que de las escuchas que eran desgrabadas por la central de la AFI, se disparaban acciones con respecto al contenido de las comunicaciones. Tanto así que alimentaban la actividad de seguimientos que tenían a cargo los espías que terminaron envueltos en la causa de Lomas de Zamora por espionaje ilegal. Hasta ahora, se intentaba postular que habían sido “cuenta- propistas” sin conexión a gran escala y que realizaron actividades por iniciativa propia .Esta prueba es determinante: es el eslabón que conecta lo que la AFI recogía como insumo para activar el espionaje. Desmiente la teoría del “cuentapropismo” que la Cámara Federal aspiraba a estampar en un polémico fallo.

Alan Ruiz, fue el exagente que era señalado como el coordinador del grupo que realizó los seguimientos y que dependía del sector de Contrainteligencia de la AFI, que estaba emplazado en la zona de Martelli en un predio llamado CITEFA.

Terra integraba la Super Mario Bros, pero además era el encargado del control de Cristóbal López y de su entorno, de acuerdo al sistema de prioridades organizado a través de semáforos por la AFI, un Excel donde el nombre del empresario aparecía pintado de colorado y Terra, como su agente encargado. La relación entre estos dos hechos, la escucha a Cristóbal y el operativo Grudke, tiene una importancia superlativa.

¿Por qué? Porque son una prueba más de que las escuchas ilegales se utilizaban en tiempo real para accionar contra los espiados y además que salían del corazón de la AFI, es decir, no eran cuentapropistas. Cabe recordar que de esa misma forma se grabó y luego se filtró información para en lo que se llamó “Operativo Puf”. Las escuchas a los presos difundidas por la AFI en febrero de 2019 tenían la intención de bloquear la irrupción del caso D’Alessio, bajo el argumento de que era un complot contra el caso “Cuadernos”.

Estos registros reflejan que detrás de las escuchas en el penal de Ezeiza estuvo la Dirección de Asuntos Jurídicos de la AFI, que se había convertido en un área operativa con espías y un departamento de escuchas y transcripciones. Y por otro lado, podría probar que las llamadas activaron operaciones de seguimiento ilegal.

Otra prueba del espionaje ilegal son los desgrabados que los espías realizaron sobre las conversaciones entre Fabián De Sousa y sus abogados Carlos Beraldi y Ary Llernovoy. Puntean una conversación con problemas en las causas, análisis de testigos que pide o descarta un tribunal, mencionan el nombre de Mauricio Macri y la causa Cuadernos.

Justamente, esta semana De Sousa habló ante el tribunal que lo juzga junto a López y otros en la causa Oil Combustibles. El accionista del Grupo Indalo mencionó las grabaciones y dijo que, para entonces, ellos creían que los escuchaban porque cada vez que diseñaban una estrategia, siempre era desbaratada antes y con muchísima precisión.

De las transcripciones surgen también conversaciones entre De Sousa y Beraldi casi a diario. Una de ellas en el marco de un operativo que realizó el ya difunto juez Bonadio en un departamento que él atribuía a Cristina de Kirchner. Era en realidad del hermano de De Sousa, Osvaldo, quien probó que lo compró con fondos propios.

Ruiz reconoció que el grupo Super Mario Bros trabajaba en línea con Bonadio, juez que dio impulso a varias causas que comprometían a los opositores de Mauricio Macri, y con foco principal en Cristina de Kirchner. Las escuchas de detenidos con abogados son inéditas en la historia.

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