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El caso Skripal evidencia que la política exterior de EE.UU. está a la deriva
El presidente no descarta imponer sanciones al Kremlin por el envenenamiento del exespía en el Reino Unido pero, al mismo tiempo, defiende una buena relación con su par ruso por intereses geoestratégicos.
ERRÁTICO. Desde que llegó al poder, Donald Trump avanza y retrocede en su relación con Rusia, alimentando todo tipo de suspicacias.
La aclaración del mandatario llegó horas después de que el diario The Washington Post difundiera que el republicano felicitó a Putin el martes por teléfono pese a las advertencias de sus consejeros, incluso con una nota que indicaba en mayúsculas "NO FELICITAR". La filtración había provocado ayer una cacería de brujas dentro de la Casa Blanca.
El reconocimiento del triunfo del líder del Kremlin por parte de Trump desencajó con la distancia que mostraron los Gobiernos europeos frente a los resultados de los comicios presidenciales en Rusia. Fue un nuevo desencuentro con los principales socios de Washington en el viejo continente.
"Lo que sí sabemos es que Putin fue elegido en su país, y eso no es algo que podamos dictarles, cómo operan. Sólo podemos enfocarnos en la libertad y la imparcialidad de nuestras elecciones", defendió ayer la salutación del mandatario la vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.
No obstante, el Gobierno de Trump sí se decidió a apoyar a Reino Unido en sus acusaciones a Rusia por considerar que está detrás del ataque con un agente nervioso al exespía Serguéi Skripal en territorio británico a principios de este mes.
Precisamente ayer, el multimillonario habló con su homólogo francés, Emmanuel Macron, con quien coincidió en la "necesidad" de tomar medidas para que el Kremlin pague por haber utilizado agentes químicos en Reino Unido, uno de sus grandes aliados.
Indicio
"Los presidentes reiteraron su solidaridad con Londres y acordaron la necesidad de tomar medidas para hacer que Rusia sea responsable", informó la Casa Blanca en un comunicado, lo que fue visto por analistas como la posibilidad de imponer nuevas sanciones contra Moscú.
Skripal y su hija Yulia fueron envenenados con un agente nervioso el pasado día 4 de marzo en Salisbury, localidad del sur de Inglaterra, un suceso que Reino Unido, y luego Francia y Estados Unidos atribuyeron al Gobierno ruso, lo que creó una crisis diplomática.
Macron viajará a Washington a fines de abril en la que será la primera "visita de Estado" que oficiará Trump desde que llegó a la Casa Blanca.
| Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero |


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