• CRISTINA DE KIRCHNER TOMARÁ LA COLOCACIÓN COMO BANDERA. OBVIO, EN CONTRA. La expresidenta lo relacionará con su visión del “fraude electoral” y hablará sobre el endeudamiento “por generaciones”. Para el massismo, se trata de “un delirio importante”.
Emmanuel Álvarez Agis y Marco Lavagna
"Nos viene bárbaro. Mañana Cristina con esto arma medio discurso en Arsenal". Un exfuncionario del Gobierno de Cristina de Kirchner hablaba así, hasta casi entusiasmado, sobre el uso que hoy podría darle la expresidenta al lanzamiento del bono a 100 años anunciado ayer por el ministro de Finanzas, Luis Caputo. Para el kirchnerismo puro y duro, el anuncio de ayer cayó como una gran noticia argumental para el mensaje que se quiere dejar claro en materia económica hoy en Sarandí: Cambiemos demostró con el "Century Bond" que es lo que quiere dejarles"a nuestros hijos, un país sobreendeudado" y "con negocios sólo para ricos" al que "hay que parar lo antes posible".
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El funcionario que integró el gabinete de la exmandataria explicaba que por orden de la propia oradora de hoy, preparó un paper con seis párrafos de cinco renglones cada uno (tal como se acostumbraba en los últimos tiempos de gestión kirchnerista), donde se explicaba técnicamente el lanzamiento del "Century Bond" presentado ayer, y la interpretación global de la medida. Esto es, por qué se emite, a qué tasas, por qué a 100 años, qué otros antecedentes hay (locales y extranjeros), la tasa con la que se está colocando deuda en la región (se le acercó el dato sobre la emisión de deuda en Bolivia por u$s1.000 M al 4,6% a 11 años) y el monto de deuda emitido por el macrismo desde que llegó al poder.
La idea de la expresidenta es presentar hoy la operación exactamente al revés que la interpretación oficial. Si para el Gobierno de Cambiemos se trata de un espaldarazo al país y una señal de confianza en la política económica inaugurada en la actual gestión, la expresidenta presentará el "Century Bond" como una afrenta, una irresponsabilidad y hasta como algo cercano a un delito. Al revés del marketing oficial, Cristina de Kirchner mencionaría hoy la emisión de deuda a 100 años como una hipoteca para varias generaciones y como una ratificación del "fraude electoral" de Cambiemos en las últimas elecciones. Este último, en parte, será uno de los leitmotiv del acto de hoy durante toda la tarde. Criticará además a los diputados que le aprobaron al Gobierno la posibilidad de endeudarse que figura en el último Presupuesto nacional, y argumentará que los que integren su frente Unidad Ciudadana deberán garantizar que hacia delante no acordarán ningún tipo de política con el Gobierno de Mauricio Macri y que en los últimos dos años de gestión de Cambiemos sólo habrá votos no positivos.
Precalentando el mensaje de la expresidenta, varios economistas cercanos al kirchnerismo hicieron ayer un adelanto conceptual sobre la opinión que hoy sobrevolará el estadio Humberto Grondona ante el flamante bono a 100 años lanzado por Caputo. Según el exviceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, "a esa tasa (en referencia al 7,9%) el país se endeuda a menos tiempo. Así se ve un default. Se ve una mala señal"; dijo además que "si la Argentina se endeuda a 100 años a tasa del 7% hay que denunciarlos". Dijo además que "el macrismo empeora en lugar de corregir nuestros errores" y que "se trata de una de las peores operaciones financieras de la historia". En la misma sintonía política Arnaldo Bocco opinaba que "esta deuda es de 7,9%, lo que es un costo altísimo" y Agustín D'Attelis afirmaba que "no nos une el amor, sino el espanto a los economistas para con este bono a 100 años", en relación con las críticas que economistas que no son kirchneristas también le hacían al bono, que "va a condicionar a futuras generaciones con esto".
También desde el massismo, al revés de la interpretación de Cambiemos, se tomó la noticia como una oportunidad política para criticar al Gobierno por la manera en que maneja la economía del país. Según Marco Lavagna, criticó la operación afirmando que "se ve un proceso de endeudamiento muy fuerte, profundizando el esquema financiero, con una economía que no termina de reaccionar" ya que "es un endeudamiento muy largo a tasa elevada, lo que es un punto por lo menos preocupante". Según el diputado, "si la lógica indica que vamos a una economía que se está estabilizando, como argumenta el Gobierno, lo mejor hubiera sido esperar a 2018 y hacer la colocación a una tasa mucho más baja". Lavagna alertó además por los cuellos de botella que puede generar la operación y recordó que, en los últimos tiempos, el mundo "aún opera con tasas extremadamente bajas" como México, que colocó deuda a 4% anual, mientras que Bélgica e Irlanda lo hicieron a menos de 2%. Desde el mismo espacio, Guillermo Nielsen, el exviceministro de Economía en los tiempos de Roberto Lavagna, dijo sin mayores eufemismos que se trata de un "delirio importante".
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