La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) recibió ayer la certificación del Consejo Nacional Electoral (CNE) para solicitar el referendo revocatorio, tras superar la primera fase del proceso con la validación el lunes de 200.000 firmas que la acreditan como grupo promotor de la consulta.
"Aquí tenemos el reconocimiento del sacrificio, del esfuerzo del pueblo venezolano", dijo Juan Carlos Caldera, representante de la MUD ante el CNE, mostrando la constancia en la sede del organismo.
Principal impulsor del referendo revocatorio, el excandidato presidencial Henrique Capriles anunció que hoy y mañana habrá manifestaciones en todo el país para dar impulso a la segunda fase de recolección de firmas.
"El siguiente paso será tan duro y largo como el primero. El juego potencial del CNE no es evitar sino demorar el referendo revocatorio. Y ese juego no ha terminado", aseguró el analista Luis Vicente León.
Con el certificado, la MUD solicitó ayer mismo el referendo. Si el CNE lo acepta -tiene 15 días corridos para responder- se pasará a la segunda etapa: la recolección de cuatro millones de firmas (20% del padrón electoral) necesarias para activar la consulta popular.
Entonces el CNE tendrá 15 días hábiles más para fijar la fecha y los centros de recolección de esas rúbricas, que deberán ser recabadas en tres días. Luego tomará otro lapso igual para contarlas y tres meses para organizar el referendo.
La MUD acusa al CNE de servir al chavismo y dilatar el proceso, ya que si el referendo se hace antes del 10 de enero de 2017 y Maduro pierde, habrá nuevas elecciones; pero si es revocado tras esa fecha, los dos años de mandato que faltarían los completará su vicepresidente.
"La derecha no podrá conmigo", aseguró Maduro, sin mencionar el referendo. Para revocar su mandato se necesitan más de los 7,5 millones de votos con los que fue elegido en 2013. Según la firma Venebarómetro, el 64% de los electores (12 millones) votaría en su contra.
Para León, "la sola recolección de (4 millones de) firmas sería un durísimo golpe político que el chavismo querrá evitar".
Con una impopularidad del 73,4%, Maduro enfrenta el descontento de una población que sufre por una escasez de alimentos y medicinas que alcanza el 80%, y una inflación que fue de 180,9% en 2015, proyectada en 720% para 2016.
En su carrera contrarreloj, la oposición asegura que el referendo se puede hacer en diciembre, pero el oficialismo descarta de plano esa posibilidad mientras empuja más de 8.000 recursos legales contra la MUD, acusándola de fraude en la recolección de firmas para activar la consulta.
El oficialismo demandó a la MUD ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) -al que la oposición también acusa de servir al chavismo, y la semana pasada pidió al CNE inhabilitarla como actor político.
"Haremos lo que tengamos que hacer, dentro de la Constitución y la ley para que no haya revocatorio en 2016, ni en 2017, ni en 2018", dijo el número dos del chavismo, Diosdado Cabello.
| Agencia AFP |


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