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El cimbronazo pegó duro en el gabinete
Antes de la segunda vuelta de las regionales, última consulta en las urnas antes de la presidencial de 2012, y haciéndose eco de la derrota de la derecha en la primera vuelta, la Presidencia francesa había adelantado que habría cambios ministeriales, pero que el Gobierno «mantendrá su rumbo».
El poderoso ministro de Trabajo, Xavier Darcos, derrotado en las regionales en Aquitania (sudoeste) donde encabezaba la lista de la gobernante Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha), fue el ministro de mayor rango apartado del Gobierno, según anunció el Elíseo en un comunicado.
El entorno de Darcos consideró que el ministro fue el «chivo expiatorio» de la derrota en las urnas de la derecha.
El primer ministro François Fillon, que en las últimas semanas gozaba de una popularidad superior a la de Sarkozy, con quien se reunió ayer para definir la remodelación, seguirá al frente del Gobierno.
El domingo, Fillon admitió su «parte de responsabilidad» en la derrota de una UMP que «no supo convencer» a los electores, disparando versiones sobre una posible renuncia, finalmente no concretada.
Eric Woerth, hasta ahora ministro de Presupuesto, asumirá la cartera de Trabajo y deberá hacerse cargo de la reforma de las jubilaciones, una de las iniciativas más rechazadas por la fortalecida oposición de izquierda y los sindicatos.
François Baroin, diputado y ex ministro crítico de Sarkozy y cercano al ex presidente francés Jacques Chirac, fue designado ministro de Presupuesto; y el diputado Georges Tron, cercano al ex primer ministro Dominique de Villepin, enemigo jurado de Sarkozy, asumirá la Secretaría de Estado de Administración Pública. Según analistas, esas designaciones responden a un intento del Presidente de impedir la división de la derecha, una tendencia que ayer dio su primer paso (ver nota aparte).
El Elíseo anunció que Sarkozy hará una declaración a la prensa mañana, al término del consejo semanal de ministros.
El presidente francés asistirá hoy junto con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, a los funerales del policía francés Jean Serge Nerin, asesinado la semana pasada por un comando de la organización separatista armada vasca ETA.
El anuncio de la remodelación de gabinete puso fin a una jornada de reuniones en el Elíseo y en Matignon, sede de la Jefatura de Gobierno, al día siguiente de los comicios regionales que permitieron a la izquierda-verde hacerse con el control de 23 de las 26 regiones de Francia (incluidas las de ultramar).
Socialistas, ecologistas y comunistas obtuvieron el 54,05% de los votos contra el 35,37% para la derecha, según resultados oficiales.
La derecha perdió Córcega, pero salvó Alsacia, su bastión en el Este, y ganó La Reunión y la Guayana Francesa.
Una tasa de abstención inferior a la primera vuelta (un 48,8% contra un 53,6%) evitó a la derecha una derrota mayor.
El Frente Nacional (FN, extrema derecha), que dio la sorpresa resurgiendo en el mapa político, obtuvo más del 9%, equivalente a 1,9 millón de votos.
La izquierda volvió a instar a Sarkozy a abandonar sus reformas de jubilaciones, territorial y judicial, que prevé la supresión de los jueces de instrucción.
La primera secretaria del PS, Martine Aubry, reforzada por los resultados, insistió en que Sarkozy «tiene que cambiar de política».
Los cambios ministeriales se conocieron en vísperas de una jornada de protestas y huelgas en los transportes y la educación contra la política económica del Gobierno, convocadas por cinco centrales sindicales.
Como si fuera poco, el 58% de los franceses no quiere que Sarkozy sea candidato a su reelección en 2012, según un sondeo del instituto Ipsos. Aunque entre los simpatizantes de derecha, ese porcentaje desciende al 21%.
Agencias AFP, EFE y DPA

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