El cine argentino vendió 6,7 millones de entradas en 2016

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• LA CIFRA MEJORÓ LA DEL AÑO PASADO Y SE PUSO A LA PAR DE LOS RECORDS REGISTRADOS EN 2013 Y 2014
El film nacional más visto del año fue “Me casé con un boludo” (1,9 millón de entradas), seguido por “Gilda, no me arrepiento de este amor” (922 mil).

Balance agridulce arroja este año el cine nacional. Tuvo buenos tanques de boletería y títulos valiosos pero varios fracasos; buen mantenimiento de programas anteriores y nuevo plan de créditos, pero marcada reticencia de los interesados, y muchas figuras nuevas pero (ley de la vida) también adioses muy sentidos.

Primero las cifras. El pasado jueves la temporada 2016 de cine alcanzó la suma de 48.444.219 entradas vendidas, casi lo mismo que en 2015. De esas entradas, 6.777.458 fueron para ver cine argentino, es decir, 13,99% del total, casi alcanzando los records nacionales de 2013 y 2014. Así lo consigna la empresa Ultracine. Entre propias y coproducidas, la Argentina estrenó 190 películas. Diez de ellas superaron la cifra de 200.000 entradas: "Me casé con un boludo" (1.980.288 entradas), "Gilda, no me arrepiento de este amor" (922.033), "El hilo rojo" (696.608), "El ciudadano ilustre" (637,507), "Cien años de perdón" (349.315), "Inseparables" (346.674), "Permitidos" (341.261), "Kóblic" (298.282), "Al final del túnel" (271.564), "Una noche de amor" (205.616) y "La última fiesta" (109.311). Disney distribuyó ocho de esos taquillazos. Fox y Warner los otros dos.

Con salidas y promociones más limitadas los distribuidores locales lograron destacar "El rey del Once" (60.939), "Resurrección", "Camino a La Paz", "El abrazo de la serpiente" (coproducción colombiana-argentino-venezolana), e "Hijos nuestros". Pero todo eso suma apenas 16 películas, es decir menos del 10% del total de nacionales estrenadas. ¿El resto es silencio?

Películas como "El invierno", ganadora en San Sebastián, Biarritz, La Habana y Macao, "La luz incidente", "La niña de tacones amarillos", "Magallanes" (coproducción peruano-argentina), "Ocho tiros", "Sangre en la boca", "Guaraní", "Angelita la doctora", "La larga noche de Francisco Sanctis", "La tierra roja", la inocente "Miss", incluso "El sacrificio de Nehuen Puyelli", merecían mayor suerte. "Tini: el gran cambio de Violetta", éxito en Italia y otros países, aquí pasó sin mayor gloria. Otras, sin pena ni gloria, y en muchos casos fue mejor así, eso hay que reconocerlo. Algunas tuvieron debida respuesta en sus respectivos nichos, como el creciente cine de terror argentino ("Reencarnación", "El eslabón podrido", "El muerto cuenta su historia", "Ataúd blanco"), el queer, también creciente, y el cine político, pero son nichos pequeños.

Del cine político se destacan tres documentales autobiográficos, evocativos de una infancia traumática ("La guardería", "El padre", "El [im]posible olvido"), uno melancólico ("El legado estratégico del general Perón"), otro reivindicativo de un accionar juvenil ("El sable") y una ficción basada en hechos reales: "Operación México", que recuerda la bajeza de los jefes montoneros respecto a sus soldados más idealistas.

Como de costumbre, el cine documental estuvo entre lo mejor y menos valorado de la producción argentina. Con mínima o directamente nula financiación del Incaa, en 2016 se vieron muy buenos seguimientos de una familia de la precordillera ("Arreo"), un festival de jazz ("Bronces en Isla Verde"), chicos que quieren entrar en la escuelita de Boca Juniors, un joven autista que logró iniciar estudios superiores, tres malvinenses que eligieron ser argentinos, valiosos retratos de Pichón Riviere, María Fux, Grete Stern, el comisario Evaristo Meneses, el médico rural Arturo Serrano, Víctor Hugo Palma, el modisto Guido Fuentes, Leonardo Favio, los Pacheco ("Familia cantora"), los habitantes de un barrio chino ("Arribeños") y hasta Chasman y Chirolita. Etc., etc. A señalar, dos denuncias: "Olvídalos y volverán por más", sobre la megaminería (autor, J.P. Lepore, el de "La jugada del peón: agronegocio letal") y "G. Un crimen oficial", sobre el asesinato del subcomisario Jorge Gutiérrez en 1994. De este particular, si, se puede decir "El resto es silencio".

Este año se fueron los directores Héctor Babenco y Eliseo Subiela, el humorista Juan Carlos Mesa, el montajista y director Luis César D'Angiolillo, maestro de los editores actuales; el Gato Barbieri, Oscar Alegre, Pablo Brichta, Juan Carlos Puppo, la venerable Amelia Bence (102 años, aunque aseguraba tener 90), Susana Mayo, Irma Roy, Mariana Karr, Erica Wallner, Lucrecia Capello. Días atrás, casi inadvertido, se fue también Carlos Pérez Agüero, pieza fundamental en las películas de García Ferré, y dibujante oficial de Cachavacha, el Patriarca de los Pájaros, y la historieta del Hada Patricia.

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