21 de agosto 2009 - 00:00

“El cine me llevó a lugares exóticos”

Teresa Costantini, que se destaca como actriz, empresaria, guionista, logró su consagración como directora cinematográfica con su película sobre la trágica historia de Felicitas Guerrero de Álzaga.
Teresa Costantini, que se destaca como actriz, empresaria, guionista, logró su consagración como directora cinematográfica con su película sobre la trágica historia de Felicitas Guerrero de Álzaga.
La película «Felicitas» instaló a Teresa Costantini entre los más destacados directores de cine de la Argentina. Si con trabajos anteriores había conquistado prestigio, la trágica historia de Felicitas Guerrero de Álzaga fue consagratoria.

Teresa Costantini comenzó como actriz (luego de estudiar con grandes maestros de actuación y en The Hetherssett Players de Londres), trabajó en teatro, televisión y cine, para luego pasar a ser productora, guionista y realizadora. Viajera empedernida, al regreso de unas vacaciones en la costa oeste, habló de destinos, placeres y proyectos con Ámbito del Placer.

Periodista: ¿Qué hiciste luego del estreno de «Felicitas»?

Teresa Costantini: Me fui a descansar a California. Encontré un lugar en las afueras de Los Angeles, en Santa Mónica. Fui hace dos años, por un seminario, conocí la playa y me di cuenta de que es un lugar superlindo para reponerse, sobre todo después de una película como «Felicitas».

P.: ¿Santa Mónica sigue siendo un centro new age?

T.C.: Es medio hippie, hay muchos artistas, está lleno de latinos. Al lado de Santa Mónica está Venice, que en realidad es una misma playa dividida en dos zonas. Es un lugar ecológico, naturista, muy agradable.

P.: ¿Sos muy viajera?

T.C.: Es lo que más me gusta en el mundo. Es para mí uno de los máximos placeres.

P.: ¿Qué lugares te atraen?

T.C.: Mucho Nueva York, que voy seguido y es cerca. Me gusta la energía que tiene, ir al teatro, los museos, la vida. De Europa: Londres, París, Roma, la Toscana. Me encanta España. Ahora quiero conocer Praga, y me intrigan Estocolmo y Estambul. Con mi película «El amor y la ciudad» estuve en Shanghai, hice un viaje por China y fui a Vietnam, aunque sólo pude estar en Hanoi. China me gustó muchísimo, y me enamoré de Vietnam.

P.: ¿El cine te llevó a lugares inesperados?

T.C.: Con «Nunca estuve en Viena» fui al festival de Moscú, en plena perestroika; fue una experiencia única. Allí conocí a Dominique Sanda, con la que después nos hemos visto tanto a lo largo de la vida, y charlé con Wim Wenders. Recuerdo que agarré una enorme cámara VHS y me puse a registrar lo que estaba pasando. Todas las mañanas nos llevaban a pasear por la ciudad o en tren a San Petersburgo. Fue divino. De los viajes a los que me llevó el cine, Moscú y Shanghai fueron los más exóticos.

P.: Y de la Argentina, ¿qué lugares te gustan?

T.C.: Jujuy (Tilcara, Purmamarca) me voló la cabeza. Me fascina. Con «Acrobacias del corazón» fuimos hasta La Quiaca, donde la película la mostramos en una tele porque no había cine. En La Quiaca viví el asombro de sentir que había allí algo esencial. También me gusta Salta, pero cuando se sale de la ciudad, en Cachi por ejemplo. En esos lugares encuentro un paisaje no recorrido por mí en otras regiones del mundo, me parece muy propio. En la inmensidad de esos cerros uno imagina que se podría filmar un western. El Sur me parece divino, pero no tiene eso del Norte. Me encanta Villa La Angostura. Bueno, no por nada tenemos un turismo que si bien ha bajado un poco, no deja de crecer.

P.: ¿Cuántas películas llevás hechas?

T.C.: Como directora, «Felicitas» es la cuarta, y producidas y actuadas deben ser nueve.

P.: En todas fuiste autora de la idea y del guión, pero para «Felicitas» armaste un equipo de guionistas.

T.C.: Lo mío fue muy autodidacta. Entré en un medio donde no conocía a nadie ni cómo se movía. Tuve mucha intuición que provino de la curiosidad del deseo de aprender, de saber, de salir afuera con un caudal de ganas de actuar y de producir. Venía de una escuela más teatral, lo mío fue siempre el teatro. Esos maestros divinos que tuve bajan cuando estoy filmando algo nuevo: Hedi Crilla, Agustín Alezzo, Augusto Fernández.

P.: ¿Qué te pasó con «Felicitas»?

T.C.: Sentí que era un proyecto más grande. Siempre tuve la necesidad de ser más objetiva en mi mirada sobre el guión. Y éste exigía una dedicación muy grande a la escritura y a la estructura para lograr una tragedia, y me gustaba estar de veedora, me permitía ser más crítica. La de Felicitas era una historia ajena de la que tuve que apropiarme, y que me pareció apasionante. Es la trayectoria de una mujer que no puede decidir y elegir lo que le da felicidad, eso que tenemos tan de a ratos en la vida. Con una actitud así da lo mismo que sea un hombre o una mujer, termina en el drama o la tragedia.

P.: ¿Fue fuerte la repercusión?

T.C.: Para mí, una revolución, fue impresionante la cantidad de gente que fue a ver la película desde el día del estreno, que me faltaba el aire de la emoción de ver tan grande interés. Sentía que había encontrado el equilibrio entre algo que hacés con tanta dedicación, que te lleva tanto esfuerzo, y el deseo de un cierto público. La devolución de la gente fue impresionante. Había quien decía que le impresionaba que fuera argentina, que se veía y oía muy bien, cosas así. Y la historia pegó, con idas y vueltas, gente que elogiaba o cuestionaba, me encontré con muchos parientes, toda una familia Guerrero que había ido a verla.

P.: ¿Qué pasa con tus películas en el exterior?

T.C.: «El amor y la ciudad» viajó muchísimo, y en todos lados fue muy bien recibida. Aunque tengo una traba con el distribuidor internacional que ha impedido una difusión todo lo amplia que se me ofrece. Me la han pedido de Europa, de Estados Unidos, de la India, de China. Mis películas han tenido buena salida por canales de televisión, pero hasta ahora no tuve una difusión theatrical.

P.: ¿Qué buscás mostrar en tus obras?

T.C.: Las relaciones entre la gente. Me causó mucha gracia que con «Felicitas» me compararan con María Luisa Bemberg, porque lo mío no está puesto en la mirada crítica o feminista, sino más en cómo nos relacionamos, qué pasa con el amor, cómo son los vínculos con los hijos, con la familia, con el universo de lo afectivo. Y me importa que haya un lazo, acaso metafórico, subliminal, entre el pasado y el presente.

Entrevista de Máximo Soto





FELICITAS POR LAS PROVINCIAS

«Ahora Felicitas va a andar por las provincias, empieza una gira por el interior, y la vamos a acompañar en algunos lugares. Vamos a ir a Neuquén, a Bariloche, a Tucumán, a Jujuy. En Salta ya estuvo, pero acaso vayamos a presentarla con una charla debate. A mí me gusta mucho dialogar con la gente. Felicitas ya anduvo bien en Córdoba, en Rosario, en Mendoza. Y eso que estuvo la influenza, que fue algo inmanejable», comenta la realizadora.





MÁS HEMBRAS

Periodista: ¿En qué proyecto andás ahora?


Teresa Costantini: Es la primera vez que, como le puse tanta energía, tantos años a Felicitas, no me detuve a pensar demasiado en la próxima película. Cuando estaba haciendo «El amor y la ciudad» sabía que «Felicitas» me estaba esperando; ahora eso no me pasa. Pero no es que esté en blanco, estoy en una pausada búsqueda. Tengo montones de libros para leer. He tenido propuestas, por ejemplo en Nueva York me ofrecieron filmar allá, pero no sé si fue que el guión que me propusieron no tenía que ver conmigo, que no me copé con la historia, o que prefiero manejarme acá, con nuestro idioma, con nuestra gente. Y tengo en carpeta una serie de programas unitarios de televisión que se va a llamar «Hembras».