18 de julio 2018 - 00:00

El Congreso de EE.UU. en pleno se rebela contra la nueva amistad entre Trump y Putin

Crece la indignación por la actitud del presidente de exculpar a Rusia de las denuncias de injerencia en las elecciones de 2016. Varios hablan incluso de “traición”.

Ofensiva. Para el líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, Trump “puso la palabra de la (ex) KGB por encima de la de los hombres y las mujeres de la CIA”.
Ofensiva. Para el líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, Trump “puso la palabra de la (ex) KGB por encima de la de los hombres y las mujeres de la CIA”.
Washington - En medio de una ola de indignación nacional, representantes y senadores demócratas salieron ayer a presionar a sus pares republicanos para responder al acercamiento entre el presidente, Donald Trump, y Rusia con la citación de altos funcionarios de seguridad y relaciones exteriores.

La palabra "traición" fue mencionada por no pocos de ellos y por analistas, y si bien los republicanos por el momento no definen si aceptarán la propuesta de la oposición, sí se declaran decididos a imponer nuevas sanciones al Gobierno de Vladímir Putin en abierto desafío a la Casa Blanca.

Trump levantó ampollas en Estados Unidos al afirmar el lunes en la conferencia de prensa conjunta que siguió a la cumbre de Helsinki que "yo tengo una gran confianza en mi gente de inteligencia, pero les voy a decir que el presidente Putin fue extremadamente fuerte y contundente en su negativa" acerca de las denuncias de injerencia rusa en la campaña de 2016 en detrimento de Hillary Clinton. Que haya puesto en un pie de igualdad los informes de la CIA y el FMI, entre otras agencias, con los dichos de un mandatario ampliamente sospechado de haber interferido en ese proceso causó una fuerte reacción bipartidaria.

Según The New York Times, los líderes de las bancadas demócratas planean forzar la citación al Congreso de los principales asesores del presidente en seguridad nacional y relaciones exteriores. Uno de ellos sería el secretario de Estado, Muike Pompeo.

El senador republicano Bob Corker apoyó la idea y dio una noción de la magnitud de la controversia al escribir en Twitter que "llegó el momento de que el Congreso se ponga de pie y recupere su autoridad. Tenemos leyes para hacer eso".

Con todo, los líderes de los representantes y senadores conservadores prefirieron hablar de nuevas sanciones contra el Kremlin.

"Esta es la razón por la que ya impusimos y seguiremos imponiendo sanciones a Rusia", dijo Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes.

"Es muy claro" que Rusia interfirió en las elecciones presidenciales de 2016, dijo. "Yo entiendo el deseo de que tengamos buenas relaciones. Es perfectamente razonable. Pero Rusia es un Gobierno amenazante que no comparte nuestros intereses y tampoco comparte nuestros valores", siguió Ryan.

Su iniciativa de insistir en el camino de las sanciones fue respaldada por el número dos de los republicanos de la Cámara alta, John Cornyn.

El influyente consultor Anthony Scaramucci, quien en 2017 fue responsable de prensa de la Casa Blanca por una semana, antes de ser despedido por la vulgaridad de sus comentarios, estimó que Trump "tiene que cambiar de rumbo inmediatamente. Y tiene que salir de donde está de inmediato, antes de que el concreto se seque en sus pies".

"La óptica de esta situación es un desastre", admitió el exfuncionario, quien afirma ser aún leal a Trump.

El legislador republicano Adam Kizinger, por su parte, dijo a la prensa que "fue realmente un mal día para el presidente. Fue una conferencia de prensa bochornosa".

En la opinión de Kizinger, Trump debe ofrecer un mensaje directo al país sobre lo que piensa, y no mediante la red Twitter.

En su controvertida conferencia de prensa, el presidente insistió en desautorizar a los servicios de inteligencia de su país al señalar que "Putin me dijo que no fue Rusia (la fuente del hackeo de documentación del Partido Demócrata). Solo diré que no veo razón alguna por la que tuvo que haber sido". Así, no solamente ignoró las conclusiones de inteligencia sino de su propio Departamento de Justicia.

Días antes de esa cumbre con Putin, esa cartera inculpó formalmente a doce ciudadanos rusos por la injerencia en las presidenciales de ese año. Putin le prometió facilitar el interrogatorio de ese personal, algo que Trump elogió efusivamente.

Ante esto, legisladores y exfuncionarios de los dos partidos se turnaron para clasificar el desempeño de Trump como "vergonzoso", "cobarde" o hasta "al borde de la traición".

También arremetió contra el mandatario uno de sus mayores apoyos, el republicano Newt Gingrich, para quien se trató del error más grave cometido por Trump desde su llegada al poder, hace un año y medio.

"Puso la palabra de la (ex) KGB (la antigua agencia de inteligencia soviética, a la que perteneció Putin) por encima de la de los hombres y las mujeres de la CIA", advirtió el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer. "La rueda de prensa de Helsinki fue una de las comparecencias más vergonzosas de un presidente estadounidense desde tiempos inmemoriales", dijo el republicano John McCain, presidente del Comité de Defensa en el Senado.

"Durante mi vida profesional vi a muchas personas manipuladas por los servicios secretos rusos, pero nunca pensé que el presidente estadounidense sería uno de los utilizados por viejas manos de la KGB", tuiteó el Congresista republicano y extrabajador de la CIA Will Hurd.

Agencias AFP, Reuters y DPA

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