19 de diciembre 2014 - 00:00

El deshielo formal comenzará en enero

 Washington - EE.UU. empieza una nueva etapa en la relación con Cuba que el presidente Barack Obama comenzó a gestar tras su llegada a la Casa Blanca en 2009 y que podría incluir un viaje a La Habana en sus últimos dos años de mandato, así como una visita del mandatario cubano, Raúl Castro, a Washington, aseguraron ayer fuentes oficiales.

El vocero de Obama, Josh Earnest, afirmó en su conferencia de prensa diaria que no descarta una futura visita de Castro a Washington, tras haber dicho el miércoles que "si hay una oportunidad" para el mandatario estadounidense de viajar a la isla, está seguro de que "no la rechazaría".

El Departamento de Estado informó, por su parte, que las negociaciones formales que deberán conducir a la normalización bilateral comenzarán en La Habana en la segunda mitad de enero.

Para eso, las delegaciones de ambos países decidieron elevar sustancialmente el nivel de diálogo de una reunión que ya estaba prevista para el primer mes de 2015 y que se debía concentrar en discutir temas migratorios, dijo la subsecretaria de Estado para América Latina, Roberta Jacobson.

"Pensamos que podríamos usar esas conversaciones migratorias como una oportunidad para comenzar a hablar sobre las otras cosas que están en la agenda, en vista de los anuncios de la víspera", dijo.

La propia Jacobson encabezará la delegación que asistirá a esas conversaciones, la primera etapa de una serie. "El proceso es relativamente simple, realmente, desde una perspectiva legal", señaló.

Obama buscaba un acercamiento con Cuba desde que aterrizó en la Casa Blanca en enero de 2009 y, de hecho, en abril de ese año anunció medidas que eliminaron algunas restricciones para viajar y enviar remesas a la isla. Ese mismo mes, prometió a sus pares latinoamericanos y caribeños una "alianza de iguales" en su primera Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago.

Pero entonces la detención en diciembre, en La Habana, del contratista estadounidense Alan Gross y su posterior encarcelamiento por actividades subversivas, algo que Washington siempre consideró injusto, se convirtió en un "gran obstáculo" para el objetivo de avanzar hacia normalizar la relación con Cuba, según admitió el propio mandatario.

Agencias EFE y AFP

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