Quito - En las elecciones ecuatorianas de ayer se jugó también el futuro de un hombre: el fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Este tenía fuertes motivos para desear el triunfo del oficialista Lenín Moreno, ya que este aseguró en la campaña que mantendría su protección en la embajada en Londres. Por el contrario, el opositor Guillermo Lasso había señalado que la revocaría, dado que esa sede es demasiado pequeña y su asilo impone costos económicos considerables.
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El australiano, de 45 años, lleva más de cuatro años viviendo allí para evitar su detención por las autoridades británicas, que a su vez lo extraditarían a Suecia, donde es buscado por acusaciones de violación.
El fundador de WikiLeaks teme ser extraditado desde allí a Estados Unidos y condenado a cadena perpetua en este último país por la publicación de documentos confidenciales estadounidenses sobre las guerras en Afganistán e Irak en su plataforma de internet.
Hace unos meses, Assange había asegurado que estaría dispuesto a entregarse y ser extraditado si se indultaba a la informante Chelsea Manning. Poco antes de terminarse su mandato, el ex presidente estadounidense Barack Obama redujo la pena de Manning de 35 a siete años de cárcel. Sin embargo, Assange no aclaró si viajará a Estados Unidos.
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