Hay quien afirma que los inversores están hablando como toros (alcistas) pero invierten como osos (bajistas). No llegamos a ese extremo, pero es evidente que los bajos volúmenes negociados y lo que ha venido ocurriendo a lo largo de la semana demuestra que la prudencia parece estar primando sobre el pánico o la exuberancia. Pero es una prudencia sesgada hacia arriba. Si para evaluar la jornada financiera únicamente tomásemos en cuenta el 0,17% que ganó ayer el Dow al cerrar en 12.471,02 puntos, podríamos concluir que esto se vinculó con la excelente colocación de títulos del Gobierno español (tomaron 10.000 millones de euros a 2015 y 2016, refinanciando casi 1/4 de todas las necesidades que tendrían en este año) y una muy buena del Gobierno italiano (en realidad las colocaciones claves serán las del 20 y del 30 de este mes con títulos a 10 años), aunque podríamos haber esperado una suba más significativa de las acciones (las declaraciones del presidente del BCE y el reconocimiento del mercado que sin la intervención de esa entidad otro hubiera sido el resultado de las colocaciones peninsulares, explica en parte porque las Bolsas europeas perdieron en promedio un 0,2%). Pero como venimos sosteniendo -más allá de lo que puedan decir los titulares del mercado-, Wall Street ha estado siempre más concentrada en lo que pasa dentro de los EE.UU. que de lo que sucede en cualquier otra región del planeta. Así los desilusionantes números de Chevron (lo comentamos ayer, para hoy tenemos el del JP Morgan) de las ventas minoristas del mes pasado y de los pedidos de seguro de desempleo, que se sumaron a las demoras en la aplicación de las sanciones europeas a Irán solicitadas por la administración Obama (que coadyudaron a que el precio del petróleo bajara a u$s 99,10 por barril -en realidad la baja del petróleo debiera ser una buena noticia-) y una no muy demandada colocación de treasuries a 30 años (la tasa a ese plazo y las tasas hipotecarias marcaron un mínimo histórico), mellaron el ánimo de los inversores en la mañana, haciendo que el Dow retrocediese un 0,52% a pesar de los buenos aires del Viejo Continente. De ahí en más, fue sólo el mercado haciendo de las suyas.
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