El Dow continuó apostando por la suba

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Tanto para lo que va del año (el Dow, la estrella 2011, entre los grandes indicadores bursátiles, gana el 9,5%), como el mes (sube el 2,15%) o la semana (trepa el 1,6%, aun considerando que el viernes último cedió el 0,34%, a 12.68,16 puntos), los precios de las acciones no vienen nada mal. Pero muchas veces hemos repetido aquel adagio que dice que los precios son lo que dice el mercado, mientras que el volumen operado es la convicción con que la se dice esa cosa. Faltan pocas ruedas para terminar julio, pero si nada cambia demasiado, éste sería el mes con el volumen más bajo negociado en acciones (y también para bonos y algunos commodities) en algo más de tres años. De hecho, comparando con igual mes del año pasado estamos un 22% por debajo de lo operado diariamente y tenemos que retrotraernos a diciembre de 2007 para encontrar un desinterés mayor en los inversores. En principio, esto sugiere que el número de inversores que están determinando los precios es chico, lo que implicaría que manejan menos información -o pueden estar más predispuestos a manías- y por lo tanto conllevan un peligro de sobrerreacciones para los precios, en uno u otro sentido, mayor de lo que podría considerarse óptimo. Con esto no decimos que los precios vayan a bajar o a subir; no lo sabemos, y además, si miramos los resultados que han estado ingresando en los balances, la suba parece lógica. El problema es que esto es mirando hacia atrás y entonces lo que no resulta lógico es la falta de interés de los inversores por las acciones. Adrede no queremos hablar de las cuestiones puntuales de la realidad, porque el objetivo de este comentario es resaltar una sola cosa: en el mercado hay algo muy parecido al temor que detiene a muchos inversores. Cada quien debe determinar si está dispuesto o no, hasta qué medida y en que está dispuesto a apostar.

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