22 de octubre 2009 - 00:00

El drama de aceptar la realidad

Si hoy tuviéramos que resumir lo que le pasa a la mayoría de las empresas esbozaríamos dos frases celebres, «La única verdad es la realidad» y «No todo lo que reluce es oro», ambas frases utilizadas por muchos nunca estuvieron más vigentes que hoy en el ambiente pyme. Veamos a Mario, que se levanta de noche y no puede dormir, porque las ventas del Día de la Madre fueron las menores de los últimos seis años, sus costos subieron y sus clientes no quieren pagar lo que tenían comprado. Es más, están hablando de devoluciones o descuentos sobre las facturas por pagar. Esta situación es peor que la esperada; si bien Mario sabía que la economía real no se estaba recuperando, en su cálculo esperaba vender por lo menos lo mismo que el año pasado.

Y la pregunta es: ¿y ahora qué? Cuando aparecen situaciones de profundo cambio como las que estamos atravesando en el país, hay varias cosas que tenemos que tener en cuenta. Para esto sugiero siempre que trabajemos sobre el proceso de las 4 «A», Aceptación, Adaptación, Actitud y Acción. Si bien parecería que la mayoría de los empresarios pymes del país las entiende, la sorpresa se da porque esta mayoría no las plasma en el orden más conveniente y, generalmente, no actúan en consecuencia y en un proceso con ellas.

La Aceptación es el estado de conciencia mayor en donde tomamos la realidad tal cual es. Ahora, ¿podemos pensar en cambiarla? Definitivamente no. Pero sí podemos trabajar con ella, entendiendo las señales de lo que es hoy y de lo que viene, esto quiere decir, mirar para la adelante los cambios que se están produciendo y para donde van la energía y el flujo de estos cambios. Para lo cual necesitamos entrar en el próximo estadio que es la Adaptación. Esto quiere decir que no hay Adaptación si no hay una Aceptación primero. Y digo que esta Aceptación tiene que ser real y sin fantasías. Adaptarse significa cómo interactúa la empresa con lo que le está sucediendo, cuáles son mis oportunidades aquí y cuáles son mis amenazas.

El siguiente paso es la Actitud que los empresarios toman cuando sucede esto, ya que cuando estas situaciones se producen, la mayoría de ellos empieza a pensar que «mi empresa no sirve», «perdí la oportunidad», «por qué no hice tal cosa o la otra», «desapareció mi ventaja competitiva», y entran en una discusión interna que no termina nunca.

En el último eslabón del proceso encontramos a la Acción. Vale decir que si nos quedamos paralizados en las primeras tres partes del proceso y éste no tuvo su conclusión, todo ha sido en vano. Pasar a la Acción significa dar el paso fundamental para materializar el cambio necesario y para esto es fundamental un objetivo claro, una estrategia para alcanzarlo y el plan para poder ejecutar esta estrategia.

Ahora, ¿con esto solo alcanza? No. Pero para trabajar en estos ingredientes, el proceso de las 4 «A» tiene que estar esbozado y materializado con una realidad que es única, que involucra tanto a la realidad del medio en donde se nos manifiesta en forma continua como a la realidad de la empresa con sus posibilidades y limitaciones. Hay que tener en cuenta que para trabajar esta realidad hay que mirarla desde un lado objetivo, sin desesperanzarse y sin pensar que es el fin del mundo, para lo cual su aceptación es el paso inicial para un profundo proceso de cambio.

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