El drama de la comunidad LGBT+ en el nuevo Brasil

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Por Oscar Lopez

Río de Janeiro - Al crecer en una familia cristiana evangélica en Brasil, la vida fue bastante difícil para Ariel Nobre.

Identificada como mujer al nacer, el hombre transgénero de 31 años fue enviado a un centro de terapia de conversión para homosexuales cuando solo tenía 18 años.

“Querían curarme”, dijo Nobre a la Fundación Thomson Reuters. “Me quedé allí seis meses. Después de irme, me di mi primer beso con una mujer a los 19 años. Luego abandoné la iglesia por completo”.

Nobre se mudó a Río de Janeiro para ir a la universidad y luego a San Pablo. A los 27 años comenzó a identificarse abiertamente como transgénero, una experiencia difícil en un país conservador, en el que los roles de género se aplican estrictamente y la violencia contra la comunidad LGBT+ es común.

Una noche, Nobre fue atacado verbalmente por dos hombres que gritaban insultos homofóbicos. Al ver poca esperanza de un futuro mejor, tomó una decisión desesperada. “No tenía perspectivas de vida, de trabajo, de amor”, dijo. “Es por eso que quise suicidarme”.

La experiencia de Nobre no es extraña para los activistas LGBT+ en Brasil, donde la elección del año pasado del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro avivó los temores de un ambiente más hostil para las personas gays y transgénero.

No hay cifras oficiales sobre suicidios entre los brasileños LGBT+, pero según el grupo de vigilancia Grupo Gay da Bahia, que supervisa los obituarios locales y las páginas de redes sociales, cerca de 100 gays y trans se suicidaron el año pasado en el país, casi cuatro veces más que los casos documentados en 2016.

Después del crimen con armas de fuego, el suicidio ya es la segunda causa de muerte entre los brasileños LGBT+, según el grupo.

“Hay una gran cantidad de pensamientos suicidas”, dijo a la Fundación Thomson Reuters, Pedro Paulo Bicalho, asesor del Consejo Federal de Psicología (CFP) de Brasil, que a menudo habla sobre los derechos de homosexuales y trans. “No solo el suicidio final, la pérdida de vidas, sino principalmente la ideación, el deseo de quitarse la vida, de suicidarse por la forma en que nuestra propia sociedad ve a la población” LGBT+.

Nobre fue uno de los afortunados: sobrevivió a su terrible experiencia y desde entonces se ha convertido en artista, cineasta y activista transgénero.

Según el grupo de defensa Trans respect versus Transphobia Worldwide, 167 personas trans fueron asesinadas en Brasil entre octubre de 2017 y septiembre del año pasado, una cifra más alta que en cualquier otro lugar del mundo.

“Algo que siempre escucho de las organizaciones trans es que las mujeres trans son muy vulnerables a ser asesinadas, pero las personas trans son extremadamente vulnerables al suicidio”, dijo Ana Flavia Andrade, gerente de campañas del grupo de derechos LGBT+ All Out.

“Entre las personas LGBT, son el grupo que tiene las tasas más altas de suicidio”.

Según un estudio realizado en 2015 por la Universidad Federal de Minas Gerais, casi el 86% de los hombres trans entrevistados habían pensado o intentaron suicidarse al menos una vez en su vida.

La elección del presidente de Bolsonaro ha suscitado la preocupación por el retroceso de los derechos y las protecciones para la comunidad LGBT+ de Brasil.

Bolsonaro, quien una vez dijo que preferiría tener a un hijo “muerto” antes que un hijo homosexual, eliminó rápidamente las cuestiones LGBT+ de la agenda del Ministerio de Derechos Humanos cuando llegó al poder en enero. También nombró a Damares Alves, una pastora evangélica conservadora como la nueva ministra de Mujer, Familia y Derechos Humanos.

En su primer día en el cargo, Alves declaró que bajo el nuevo Gobierno “las niñas serán princesas y los niños serán príncipes”, en un golpe a lo que ella llamó “adoctrinamiento ideológico”.

Los defensores de los derechos dicen que este tipo de comentarios agrega más peso a la feroz propaganda anti LGBT+ perpetuada por las poderosas iglesias evangélicas.

“Ese extremismo contribuye a este pesado sentimiento de que no estás seguro, que no sos amado y no sos valioso”, dijo Andrade, de All Out.

Tras la elección de Bolsonaro, el legislador abiertamente gay Jean Wyllys, exganador del programa de televisión Gran Hermano, renunció a su banca, citando amenazas de violencia en su contra.

Andrade de All Out dice que la vida de los jóvenes LGBT+ brasileños que crecen en la era de Bolsonaro se volverá aún más difícil.

Agencia Reuters

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