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El drama de volar en la Argentina
Otra vez los pasajeros tuvieron que esperar durante horas que se reanuden los vuelos en Aeroparque por fallas en el sistema de comunicaciones.
Si bien se trató de un percance de importancia, no puso en riesgo las operaciones aéreas, y se prolongó por un tiempo bastante menor que el informado en primera instancia, que iba a ser de 24 horas con la consecuencia de más de 120 vuelos suspendidos.
La explicación que dio la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) fue que la computadora central de la torre de control de Ezeiza falló, y de inmediato se «cayó»
el sistema de respaldo. Eso provocó que a las 12:55 los aviones dejaran de partir desde Aeroparque. Como las
aeronaves que arribaban seguían aterrizando, la plataforma (el «parking» de los aviones) se saturó porque no había decolajes, y los vuelos comenzaron a ser derivados a Ezeiza. Esto duró hasta las 16, cuando su plataforma también quedó saturada y ya no hubo más arribos ni despegues.
Lo que falló fue el sistema de comunicaciones entre la torre de control y los pilotos, y una alta fuente de un gremio aeronáutico aseguró que se trata de máquinas bastante veteranas, que están bien pasadas de su lapso de vida útil.
Ayer a última hora las autoridades de la ANAC aseguraban que a partir de las 21 se reanudarían los decolajes; los arribos, en cambio, comenzarían a producirse a medida que los aviones en tierra dejaran lugar en la plataforma, lo que no iba a poder ocurrir antes de la medianoche.
Desde ya, los inconvenientes que provocó esta caída del sistema de comunicaciones se extenderán (aunque en menor medida) durante los próximos días, en virtud de que se provocó un cuello de botella no sólo en los horarios sino también en las tripulaciones de los aviones retrasados. Se sabe que tanto aviadores como tripulantes de cabina tienen un lapso durante el cual pueden prestar servicio; transcurrido ese plazo, deben ser reemplazados por otra tripulación. En el caso de las aéreas con base en Buenos Aires eso será un inconveniente menor, pero muchos vuelos internacionales deberán aguardar a que las compañías transporten pilotos y auxiliares de a bordo «frescos», lo que no podrá ocurrir sino en el siguiente vuelo.
Sergio Dattilo


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