El Ejecutivo define propuesta para reabrir canje de deuda

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La presidente recibirá hoy la oferta. Antes del viernes se debe presentar en cámara de Nueva York

Cristina de Kirchner, en persona, recibirá en las próximas horas la propuesta final para la reapertura del canje de deuda aún en default. Cuando la jefa de Estado dé el visto bueno, inmediatamente se les dará la autorización a los abogados del estudio Cleary, Gotlieb, Steen & Hamilton para que se presenten en la Cámara de Apelaciones del Segundo Distrito de Nueva York, y formalicen la propuesta argentina. El plazo máximo que tienen los abogados es el próximo viernes 29, fecha dispuesta por los mismos jueces del tribunal, que luego se tomarán no más de 15 días corridos para resolver sobre la validez de la oferta y su presentación hacia los acreedores que litigan en ese tribunal.

La Presidente tendrá que avalar la propuesta técnica, que tiene como eje central no presentar un plan de pagos más favorable que el que se cerró en 2010, y que había elaborado el ministro de Economía, Hernán Lorenzino. Ese llamado, que completó el primer canje de 2006, logró llevar el porcentaje de adhesión total de la reestructuración de deuda al 93,4%. Sin embargo, afuera quedaron unos u$s 8.000 millones, de los cuales un 50% son manejados por fondos buitre que, cualquiera sea la decisión de la Cámara, insistirán en cobrar el 100% de la deuda más intereses, llevando el caso hasta la Corte Suprema de los Estados Unidos.

La Argentina, por su parte, se juega a que en esta segunda instancia al menos dos de los tres camaristas (Daniel Barrington, Reena Raggi y Rosemary Pooler) avalen la presentación de la oferta argentina. Luego se tiene que reabrir el canje a partir de una aprobación del Congreso, y se espera que la oferta sea aceptada por tenedores de unos u$s 2.500 millones, de modo que el porcentaje de aval a la reestructuración supere el 95% y la Cámara termine por fallar a favor de la Argentina. Los abogados del estudio que representa al país especularon además ante el equipo económico, que es posible que en un escenario de ese tipo, la Corte Suprema dictamine que no acepta el tratamiento del caso ya que no hay violación de una ley federal que lo amerite. Como contrapartida, los abogados de Cleary, Gotlieb, Steen & Hamilton afirman que si el fallo en negativo para la Argentina, aún quedaría habilitada la posibilidad de la Corte Suprema, ya que al estar implicado el Bank of New York Mellon, BONY (el agente financiero del país), se estaría afectando una ley federal. Esto ocurriría si la Cámara mantiene el fallo de primera instancia de noviembre pasado de Thomas Griesa, según el cual si la Argentina no paga a los fondos buitre al contado y en el próximo vencimiento de deuda, el BONY también es responsable del delito.

Lo que deberá definir Cristina de Kirchner es si la propuesta de la emisión de nueva deuda en condiciones iguales o peores del llamado de 2010 es la adecuada. Se especula con la emisión de un bono Par, en condiciones similares a la propuesta que en su momento también había elaborado el hoy ministro de Economía cuando era secretario de Finanzas de Amado Boudou. El equipo de Lorenzino terminó en las últimas horas de elaborar la oferta que ahora será girada a Nueva York para el chequeo de datos técnicos legales. Volverá, probablemente, hoy a Buenos Aires, y llegará hasta el despacho presidencial para que se avale, rechace o modifique.

El 27 de febrero, en la audiencia donde se expuso ante los tres jueces de la Cámara el caso argentino, el abogado del estudio neoyorquino Joh-nathan Blackman confirmó que el país estaba dispuesto a hacer una nueva propuesta de reapertura del canje, pero que ésta no podía implicar un pago mayor a lo que ya se les había reconocido a los acreedores que habían aceptado los dos llamados anteriores. Se aclaró que una situación de este tipo violaría la legislación argentina al existir una "ley cerrojo" que impide una oferta mejor que la de 2010, y que de exigirse un pago más importante que el del segundo canje a los fondos buitre, el país ingresaría en una nueva crisis de deuda. Esto sería por el reclamo posterior del 93,4% de los acreedores que aceptaron los primeros dos llamados, y que podrían reclamar la misma mejora. En ese caso, según lo que planteó el propio Blackman a partir de datos elaborados por el equipo de Lorenzino, la deuda argentina se ampliaría en unos u$s 43.000 millones.

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