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El fracaso económico es el éxito del mercado

Siendo serios, lo mejor que podemos decir de la reunión es que los países miembros acordaron no acordar en nada, al menos en nada que sea importante/urticante para cualquiera ellos, y por lo tanto seguimos como veníamos: estimulando artificialmente la economía. Esto significa que el dólar seguiría recibiendo presiones bajistas, que los commodities se ajustarán a ello, que será posible seguir financiándose a tasas negativas, que seguirán fluyendo los fondos a los mercados más riesgosos, y lo más importante de todo, que cada día que pasa es más lo que deberán pagar los ciudadanos de todo el mundo y los norteamericanos en particular. Pero de esto último la mayoría prefiere no hablar. Así, el dólar se desplomó ayer el 1% ante las principales monedas tocando el mínimo de los últimos quince meses; el Dow trepó el 2,03% a 10.226,94 puntos, un máximo para los últimos 13 meses; el oro rompió todas sus marcas (nominales) llegando a u$s 1.110,85 por onza para cerrar en u$s 1.100,80 y el petróleo avanzó el 2,58% a u$s 79,43 por barril. Incluso hubo plata para los treasuries (ayer el Tesoro colocó títulos a 3 años por u$s 40.000 millones, hoy -prestar mucha atención- serán u$s 25.000 millones a 10 años y mañana u$s 16.000 millones a 30 años) y la tasa retrocedió a 3,484% anual.
Si el volumen negociado en el NYSE (1.236 millones de papeles) estuvo debajo del promedio anual, o la suba del oro refleja el temor a presiones inflacionarias, a nadie pareció importarle mucho. Sin grandes datos de la macro o balances importantes en estos días, la actividad de M&A (fusiones y adquisiciones) podría ser la excusa favorita de los analistas.


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