9 de octubre 2012 - 00:00

El futuro empezó

El futuro empezó
De a poco, los jugadores de Los Pumas que tuvieron un único objetivo común durante los últimos tres meses están empezando un corto descanso -aquellos contratados por la UAR o sin un contrato profesional- o retornando a los clubes ingleses y franceses que tan generosamente los liberaron durante poco más de tres meses para dedicarle al Rugby Championship todo su esfuerzo.

Este sueño, que empezó desde la preparación física el 1 de julio con el viaje a Pensacola, Estados Unidos, y formalmente el 18 de agosto en Ciudad del Cabo, con el partido contra Sudáfrica, tuvo un esfuerzo denodado de más de treinta jugadores y cuerpo técnico con el objetivo claro y concreto de mejorar.

Era sabido que enfrente, durante seis partidos, Los Pumas tendrían a los tres mejores equipos del mundo. Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia dominan el universo ovalado, mientras el quince argentino está octavo en el ranking mundial. Además, la logística de cruzar husos horarios y viajar a distantes países de forma consecutiva es algo a lo que ellos están acostumbrados. Mucho habrán aprendido en este primer torneo de cómo desenvolverse en el altísimo mundo del torneo más duro del mundo.

Quedaron muy bien parados los dirigidos por Santiago Phelan más allá de haber perdido cinco partidos y empatado uno. El primer partido, aquel de Ciudad del Cabo, fue entendiblemente un encuentro en el que todo era nuevo y los jugadores se dejaron llevar por la novedad. No obstante eso, quienes predecían que la Argentina perdería por abultados resultados vieron en esa primera fecha que no sería tan sencillo.

La revancha en Mendoza marcó una mejoría notable en Los Pumas; el empate en 16 no fue festejado por lo cerca que estuvieron de ganar. Con ese envión anímico y tras un merecido descanso -tres días, no fue tanto- viajaron a Nueva Zelanda para enfrentar al fenomenal Richie McCaw y sus All Blacks.

Fue una noche de lluvia y viento como nunca sufrieron Los Pumas y eso, sumado a un tackle múltiple ante cada ataque del local, hizo que durante gran parte del partido estuvieran cerca del triunfo, con los campeones del mundo a veces golpeados y sorprendidos.

Lo mismo pasó a la semana siguiente en un fantástico clima primaveral de la Gold Coast australiana. Parecía que el triunfo llegaría y dos tries argentinos -el segundo fantástico por dos acciones individuales de Juani Hernández y Juan Imhoff- daban una gran sensación de triunfalismo que quedó en la nada a partir de la mayor experiencia de los australianos para resolver este tipo de partidos.

La sensación de que el equipo argentino crecía con cada partido quedó en la nada en una magnífica noche en La Plata. El poderío de los All Blacks explotó, lamentablemente, ante Los Pumas, y cualquier esperanza que podría haberse tenido se esfumó con la increíble capacidad de los de negro.

Quedaba Rosario, pero por más que dijeran que estaban listos y seguían con ganas, se notó que quedaba poco en el tanque. Jugar como jugaron todo el campeonato, inclusive ese último partido, tiene necesariamente un costo físico y mental. Tampoco se pudo.

Sin triunfos, queda la sensación de que como primer Rugby Championship, lo de Los Pumas fue bueno. Se prepararon como nunca y las lecciones las van a aprender para el próximo. Pasó algo nuevo, inédito, que galvanizó al deporte ovalado. Comenzó el nuevo futuro del rugby argentino.

Dejá tu comentario