En el marco del segundo y último día de la cumbre, el presidente de EE.UU., Barack Obama, afirmó ayer que "los socios del G-7, y también el FMI hemos señalado que hay un sentido de urgencia para resolver la situación griega". "Grecia debe ser seria para hacer importantes reformas, no sólo para satisfacer a sus acreedores internacionales, sino en favor de los propios griegos", afirmó.
Igualmente subrayó que ese país "va a tener que tomar decisiones políticas difíciles, pero que tendrá efecto a largo plazo".
La preocupación del G-7 por la situación de Grecia y sus problemas para llegar a un acuerdo con sus acreedores internacionales (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) fue tratado durante la cumbre, aunque no fuera un asunto formalmente incluido en su agenda.
La anfitriona de la reunión, la canciller de Alemania, Angela Merkel, advirtió al Gobierno de Tsipras que "no queda mucho tiempo" para lograr un acuerdo. "Todos los que están en las negociaciones desean que Grecia permanezca en la eurozona", añadió, matizando algo la dureza de declaraciones de líderes occidentales.
Por su parte, el ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varufakis, acusó a los acreedores internacionales de su país de torpedear las negociaciones para solucionar la crisis de la deuda. En una entrevista con el diario berlinés Tagesspiegel, señaló que "se hace una propuesta como ésa solamente cuando no quiere llegar a ningún acuerdo".
Más allá del problema de Grecia, los líderes del G-7 plasmaron en la declaración final su apoyo una reducción mundial en las emisiones de gases de efecto invernadero en la parte alta de una franja recomendada de entre el 40 y el 70% para 2050, usando como base 2010.
Los mandatarios de Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y EE.UU. mostraron una postura firme sobre Rusia y su participación en el conflicto en Ucrania. Merkel dijo que, de ser necesario, se endurecerían las sanciones contra Moscú.
| Agencias EFE, AFP y ANSA, y Ámbito Financiero |


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